Carlos Chargoñia ya no participa de la interna local del Frente Amplio. No lo plantea como una ruptura estridente ni como un enojo personal. Lo dice con distancia, con cierta resignación y con una frase que resume el fondo de su postura: “Uno tiene que ser consciente de quiénes dominan la pelota”.
En esta entrevista, Chargoñia evita dar nombres, pero deja claras sus diferencias. Habla de propuestas que asegura haber estudiado y presentado, de una visión política que no encontró eco y de una forma de participación que, para él, cumplió una etapa.
—¿Cómo está la interna local del Frente Amplio?
—No tengo ni idea, porque yo ya no voy.
—¿Por qué no va? ¿Se enojó con alguien?
—No, no. Uno tiene que ser consciente de quiénes dominan la pelota.
—¿Y quiénes dominan la pelota?
—Yo no voy a dar nombres.
—¿Le molestó esa forma de conducción?
—Creo que sí. Pero no quiero llevarlo a nombres. Esto no refleja lo que es el Frente a nivel nacional, ni siquiera departamental. Tengo discrepancias profundas de visión de la vida.
—¿Cuándo empezó esa distancia?
—Yo hice, en determinado momento, lo que tenía que hacer. Integré una comisión del Frente, convocada por Juan Francisco Basigalupe, para empezar a visualizar cosas para la ciudad y para el departamento. Nos reuníamos. Después, cuando el Frente pidió ideas para el departamento y para la ciudad, para febrero de 2025, estuve tres semanas estudiando la ley, estudiando visiones, proponiendo cosas, estudiando el organigrama de la Intendencia.
—¿Y qué pasó con ese trabajo?
—Acá no me dieron pelota. Muchas cosas casi me dijeron que eran un bolazo. Por ejemplo, las labores que debía desarrollar un alcalde como representante de la ciudad. Obviamente que discrepo con Parodi en muchas cosas. En casi todo. Pero no me dieron pelota.
—¿Quién no le dio pelota? ¿Sectores dentro del Frente Amplio?
—Vamos a poner: el Frente.
—¿Qué buscaba usted con esa participación?
—La verdad, yo me integré porque lo único que me interesaba era que ganara el Frente Amplio a nivel nacional, a nivel local y a nivel departamental. No me interesan cargos ni nada. Y así como se dieron los resultados, me fui a mi casa.
—¿Le ofrecieron ser candidato a alcalde?
—Alguna vez la departamental me vino a proponer para que fuera candidato a alcalde. Analicé la situación, analicé la interna y dije que no. Yo no estoy pendiente de esto.
—¿Por qué rechazó esa posibilidad?
—Porque son etapas que uno va cumpliendo en la vida. También me hablaron el año pasado para ser nuevamente presidente de Club Unión y dije que no. Uno puede hacer algún aporte si alguna vez puede servir, sí.
—¿Dónde siente que hoy puede aportar?
—Por ejemplo, en el fútbol. Estoy en el Tribunal de Penas de Colonia, de Palmira y del campeonato Agraciada-Conchillas, junto con Julio Sandoval. Me siento bien.
—Dentro de las propuestas que presentó en el Frente Amplio, ¿cuál considera más importante para Carmelo?
—Una de las propuestas que hice, y la estudié, no es que se me ocurrió, era que el 70% de los recursos que salen de Carmelo quedaran acá en Carmelo.
—¿En qué se basaba esa propuesta?
—En que había estudiado la ley de municipios y la ley de las juntas locales. Según la Cátedra de Derecho Administrativo, esa parte mantiene vigencia. Por eso los recursos autonómicos que tienen San Carlos, Río Branco y Bella Unión se mantienen, porque se entiende que la ley de municipios no derogó esa autonomía presupuestal.
—¿Usted entiende que Carmelo podría reclamar un régimen similar?
—Podíamos plantear eso. Esos municipios tienen hasta el 70%. Entonces, podíamos plantear que una parte importante de los recursos que salen de Carmelo quedaran en Carmelo. Es algo que los vecinos viven reclamando.
—¿Qué otras ideas presentó?
—La idea de una terminal. Pero no estoy descubriendo la pólvora: era algo que la gente quiere. También dos líneas de ómnibus.
—¿Siente que esas propuestas no fueron escuchadas?
—Sí. Yo hice lo que tenía que hacer. Después me fui a mi casa.

























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