Los precios al consumidor mostraron comportamientos dispares durante julio, con una mayor cantidad de productos al alza que a la baja y fuertes variaciones en algunos alimentos. El movimiento más significativo se produjo en el tomate perita, cuyo precio promedio aumentó 33,32% respecto al mes anterior.
El informe, divulgado el 6 de agosto, procesó información de 749 supermercados, autoservicios y farmacias de todo el país. El relevamiento comprendió 208 presentaciones correspondientes a 85 artículos de alimentos, bebidas, limpieza, tocador, frutas y verduras.
De las presentaciones relevadas, 119 aumentaron de precio, con una suba promedio de 2,68%. Otras 77 registraron reducciones, que promediaron 1,68%, mientras cinco permanecieron sin cambios.
El tomate encabezó los aumentos
Los mayores movimientos de julio estuvieron concentrados en dos variedades de tomate.
El perita pasó de un precio promedio de $171,44 a $228,57 por kilo, un incremento de 33,32%. El tomate americano aumentó 26,22%, desde $170,61 hasta $215,34.
Además, el relevamiento muestra una dispersión considerable entre comercios. El tomate perita se encontró entre $125 y $309,90 por kilo, mientras el americano presentó precios desde $99 hasta $339.
Entre los productos industrializados, el cacao Vascolet de 500 gramos aumentó 15,37%; los chorizos mezcla Cattivelli, 13,91%; y los fideos al huevo Las Acacias de 500 gramos, 12,16%.
También hubo bajas relevantes
El comportamiento de julio no fue generalizado. Mientras 119 presentaciones aumentaron, 77 redujeron sus precios.
La mayor baja correspondió a las toallitas femeninas Ladysoft de 16 unidades, con una caída de 18,59%.
El arroz blanco Aruba tipo Patna de un kilo bajó 9,28%; el té President de diez saquitos, 8,66%; el yogur Conaprole BIO TOP de 1,2 litros, 6,65%; y la pasta dental Colgate Herbal de 90 gramos, 5,11%.
El arroz constituye un ejemplo significativo para el presupuesto cotidiano: su precio promedio pasó de $46,55 a $42,23.
Un mes con precios moviéndose en direcciones diferentes
Los datos permiten observar una característica importante del comportamiento de precios: detrás de los promedios existen movimientos muy distintos según el producto.
Para los hogares, el efecto concreto depende de qué bienes integran habitualmente su compra. Una fuerte suba de una verdura de consumo frecuente puede tener una percepción inmediata, aunque simultáneamente otros artículos estén bajando.
También importa dónde se compra. Las diferencias entre precios mínimos y máximos relevados muestran que un mismo producto puede tener valores considerablemente distintos según el establecimiento.
El reporte ofrece así una fotografía de julio en la que predominan numéricamente los aumentos, pero sin una trayectoria uniforme: 119 presentaciones subieron, 77 bajaron y cinco permanecieron estables.
En el bolsillo, por lo tanto, el promedio cuenta solo una parte de la historia. La otra está en qué compra cada hogar, dónde lo hace y cuánto pesan en su presupuesto aquellos productos que tuvieron las mayores variaciones.
Fuente: Sistema de Información de Precios al Consumidor, reporte mensual de julio de 2026.


























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