Este lunes comenzó en Carmelo el ciclo de jornadas “Productividad, Clima y Mercados”, organizado por COPAGRAN, con foco en la campaña de verano 2026/27. La actividad reunió a productores y técnicos para analizar tres variables que, según el planteo de la cooperativa, serán centrales en la toma de decisiones: el comportamiento climático, los márgenes agrícolas y la evolución de los mercados de granos.
La apertura estuvo a cargo de Juan Ignacio Buffa, quien ubicó el eje de la discusión en la necesidad de tomar decisiones con información sobre clima, precios y costos. El planteo no se centró únicamente en qué cultivo sembrar, sino en cómo construir una estrategia productiva frente a un escenario que combina incertidumbre climática y presión sobre los márgenes.
En ese marco, Richard Brehm presentó una comparación entre cultivos y escenarios productivos. De acuerdo con lo expuesto, la diversificación aparece como una herramienta relevante ante un verano que se perfila bajo influencia de El Niño. Para el productor, el punto central no es solo anticipar mayores o menores lluvias, sino definir una estructura de siembra capaz de distribuir riesgos entre cultivos, ambientes y momentos de comercialización.
La exposición de Walter Baethgen profundizó en el componente climático. Según el comunicado, el especialista explicó el funcionamiento de los fenómenos El Niño y La Niña y su impacto sobre las lluvias en Uruguay. Su conclusión fue que “todo apunta a que será un año de Niño fuerte”. Esa afirmación coloca al clima como una variable de oportunidad y riesgo al mismo tiempo: un régimen más favorable de lluvias puede mejorar el potencial productivo, pero también exige planificación en manejo de suelos, fechas de siembra, sanidad, logística y cosecha.
El capítulo comercial fue abordado por Marcelo Fraga, quien presentó las herramientas de COPAGRAN para la campaña: alternativas de cultivos, financiamiento, seguros y servicio técnico. El mensaje de la cooperativa apunta a integrar producción y gestión de riesgo, en un contexto donde el resultado económico dependerá no solo del rendimiento físico, sino también del acceso a crédito, cobertura, asesoramiento y condiciones de venta.
El cierre estuvo a cargo de Diego de la Puente, quien analizó el mercado de granos. Según el planteo difundido, la reciente baja de precios no respondió a un aumento de la oferta, sino a factores externos como el petróleo y el conflicto en Oriente Medio. Esa lectura amplía el foco de la zafra: el productor uruguayo no solo deberá seguir el clima local y regional, sino también variables internacionales que pueden modificar precios, costos y oportunidades comerciales.
La jornada dejó planteada una línea de trabajo clara: la campaña de verano 2026/27 no se definirá por una sola variable. La productividad dependerá de decisiones agronómicas, pero también de la lectura del clima, del manejo financiero y del momento de venta. En ese esquema, la diversificación aparece como una respuesta posible, aunque no elimina la necesidad de evaluar márgenes por cultivo, costos de implantación, disponibilidad de agua, capacidad operativa y exposición comercial.
También hay aspectos que el comunicado no detalla. No se informaron estimaciones concretas de márgenes, precios proyectados, costos por cultivo ni escenarios numéricos de rendimiento. Tampoco se especificaron recomendaciones diferenciadas por zona, tipo de suelo o escala productiva. Esos datos serán relevantes para que cada establecimiento traduzca el análisis general en decisiones concretas de siembra, cobertura y comercialización.
El desafío para el sector será convertir la información disponible en planificación. Un escenario climático favorable puede mejorar las expectativas productivas, pero no garantiza resultados económicos. La clave estará en combinar potencial de rendimiento, control de costos, diversificación, gestión del riesgo climático y una estrategia comercial atenta a mercados que, según lo planteado en la jornada, pueden moverse por factores ajenos a la oferta agrícola.

























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