El Municipio de Carmelo resolvió autorizar el préstamo de la pista Marcelo Bianchi a la Escuela 92 para una actividad prevista para el 27 de noviembre, luego de mantener una reunión con la Dirección del centro educativo y su Comisión de Apoyo.
La decisión fue aprobada con cuatro votos y establece que el uso del espacio quedará sujeto a la firma de un deslinde de responsabilidad, una medida habitual cuando se habilita la utilización de bienes públicos para actividades organizadas por instituciones externas.
Además del préstamo del predio, el Municipio resolvió otorgar un apoyo económico de $15.000, con cargo al POA 2026, literal C, correspondiente a apoyo a instituciones. La resolución dispone también el pase del expediente a la Unidad UASE y a la Subdirección de Alumbrado de la Zona Oeste, según surge del texto tratado.
El caso tuvo una derivación política dentro del propio Concejo Municipal, porque no hubo unanimidad. Previo a la votación la concejal Claudia Duarte había explicado que su postura por la negativa respondía a una definición previa sobre el destino de la pista Marcelo Bianchi.
“Nosotros habíamos dicho que la pista Marcelo Bianchi era solo para espectáculos deportivos. También habíamos dicho que se podían contemplar algunas cosas, según el caso, la duración y el impacto. Mi negativa fue por mantener la línea que habíamos hablado”, señaló Duarte.
Gestión y políticas públicas
La discusión vuelve a poner sobre la mesa un tema frecuente en la gestión de espacios públicos: cómo compatibilizar el uso comunitario de la infraestructura municipal con los criterios definidos para su funcionamiento. En este caso, la pista Marcelo Bianchi aparece como un espacio requerido por instituciones locales, pero también como un ámbito sobre el que algunos concejales entienden que debe existir una pauta clara de uso.
Desde la mirada de ciudad, la solicitud de la Escuela 92 refleja una necesidad habitual de los centros educativos: contar con espacios adecuados para realizar actividades que muchas veces exceden la capacidad edilicia de las propias escuelas. A la vez, la posición planteada por Duarte introduce otra dimensión del debate: si cada excepción debe evaluarse de manera puntual o si puede terminar modificando, en los hechos, el criterio original sobre el destino del lugar.
La resolución municipal, al aprobar el préstamo y disponer un deslinde de responsabilidad, busca habilitar la actividad sin dejar de establecer condiciones administrativas para el uso del espacio. El apoyo económico aprobado complementa esa decisión y confirma el respaldo institucional a la escuela solicitante.
La actividad quedó autorizada para el 27 de noviembre, mientras que los trámites administrativos continuarán en las áreas correspondientes del Municipio.

























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