La asunción de la diputada Cecilia Badin (FA) a la presidencia de la Comisión de Tenencia Responsable y Bienestar Animal de la Cámara de Representantes ubica al departamento de Colonia en un lugar de visibilidad dentro de una agenda que hace años dejó de ser secundaria. La comisión tenía prevista este 11 de marzo la elección de sus autoridades, según la citación oficial del Parlamento.
La novedad tiene una lectura política e institucional: para Colonia puede significar una interlocución más directa en un tema que combina convivencia urbana, salud pública, seguridad vial, educación ciudadana y cumplimiento normativo. El departamento, además, ya cuenta con antecedentes regulatorios propios en materia de tenencia responsable de animales y control de equinos en zonas urbanas y suburbanas, lo que muestra que no se trata de una preocupación nueva, sino de un problema persistente.
La agenda del sector es amplia. Incluye el control de animales sueltos en la vía pública, la castración, la identificación, la prevención del maltrato y la educación sobre las obligaciones de los tenedores. El Instituto Nacional de Bienestar Animal mantiene entre sus líneas de acción el programa nacional de castraciones y la difusión de las responsabilidades que recaen sobre quienes tienen animales a su cargo.
Uno de los puntos más sensibles sigue siendo el de los animales sueltos. La normativa nacional prevé procedimientos para la denuncia y retiro de animales en la vía pública, y fundamenta esa intervención en los riesgos sanitarios y en los accidentes que pueden provocar en calles, caminos y rutas.
En paralelo, la tenencia responsable también se juega en escenas cotidianas menos espectaculares, pero igual de relevantes: sacar a los perros con correa, evitar que circulen sueltos y levantar sus heces. Esas obligaciones forman parte de las recomendaciones oficiales del INBA y remiten a una dimensión central del problema: no alcanza con tener normas si luego cuesta fiscalizar, educar y sostener cambios de conducta.
La llegada de una representante de Colonia a la presidencia de la comisión puede leerse, así, como una oportunidad para empujar una agenda que exige menos declaración y más aplicación efectiva.


























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