Carmelo ya sabe cómo latirá su carnaval. El sorteo realizado para la edición 2026 fijó el orden de participación de las comparsas y agrupaciones que desfilarán en las dos jornadas oficiales previstas por el Municipio: domingo 15 y domingo 22 de febrero, ambas a partir de las 21.00.
En el calendario, los nombres son apenas tinta. En la calle, serán plumas, estandartes y tambores. Y en el aire —siempre— ese guiño cómplice de Dios Momo, que cada año reclama su trono efímero entre serpentinas.
Domingo 15: el primer llamado de los tambores
La apertura oficial será el domingo 15 de febrero, a las 21.00. El orden definido por sorteo establece la siguiente secuencia:
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Pérez Scremini
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Barra Macanuda
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Samba Alegría
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Morenada Lonjas
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Mozambique
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Colibrí
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Samba Bahía
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La noche inaugural tendrá el pulso de las comparsas que combinan tradición y despliegue escénico. Desde el ritmo de las lonjas hasta la cadencia de las sambas, el desfile avanzará como una procesión laica donde cada grupo buscará conquistar la mirada del público.
Será el primer gesto de Momo: la risa que se escapa entre redoblantes y el brillo que transforma la calle en pasarela popular.
Domingo 22: la segunda vuelta del carnaval
La segunda jornada oficial se celebrará el domingo 22 de febrero, también desde las 21.00. El orden será el siguiente:
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Barra Macanuda
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Samba Bahía
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Colibrí
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Eco de Tambores
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Mozambique
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Morenada Lonjas
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Grupo Lubolo
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Samba Alegría
La lista muestra algunas repeticiones respecto a la primera noche y la incorporación de otras agrupaciones que darán matices distintos al desfile. La alternancia de posiciones promete una dinámica diferente, con nuevas aperturas y cierres que modificarán la respiración del espectáculo.
La ciudad y su fiesta
El carnaval de Carmelo no es solo un cronograma: es una geografía emocional. Es la vereda que se llena de sillas plegables, el niño que espera ver pasar a su comparsa favorita, el vecino que comenta el vestuario del año anterior y la percusión que resuena en el pecho.
En esas dos noches oficiales, el Municipio pondrá en escena una de las celebraciones más convocantes del calendario local. Y mientras los nombres desfilan en el papel, en la calle ya se escucha el murmullo previo: febrero afila sus colores, los tambores se tensan y Dios Momo —rey burlón y pasajero— vuelve a reclamar su reinado.



























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