En el vestíbulo amplio y luminoso del Carmelo Resort, Sergio Puglia se detiene para mirar. “Qué maravilla de lugar, qué recibimiento, qué cosa espectacular”, dice, mientras recorre un lobby que, según él, fue “milimétricamente pensado para llegar a una realización tan excepcional”. Frente a él, Eduardo “Pacha” Cantón asiente. “Esto es una pata de una mesa que armé hace 40 años, que me lo imaginé y lo lindo es verlo hecho”, explica.
La escena forma parte de Nuevos Vecinos, el nuevo programa que Puglia estrenó en Canal 10. La propuesta reúne conversaciones con figuras argentinas que han elegido Uruguay para vivir, explorando las razones que los trajeron y cómo han echado raíces. En este episodio, el foco está en Cantón y en los emprendimientos que transformaron Carmelo en un destino turístico y empresarial de proyección internacional.
Durante la visita, Puglia repasa con su entrevistado la expansión del resort, el puerto, la bodega Narbona y el aeropuerto local. Cantón recuerda que cuando comenzó “no había nada alrededor” y que hoy la zona tiene un puerto en funcionamiento, una bodega consolidada y una infraestructura capaz de atraer visitantes uruguayos, argentinos y brasileños. “Me dijeron loco muchas veces —afirma—, pero cuando ves 150 casas y muchas personas acá, tan loco no estabas”.
En Narbona, entre barricas francesas y máquinas italianas para procesar uva, Cantón repasa sus aprendizajes: “Siempre tuve claro que había que hacer cosas buenas… de calidad. A Carmelo le iba a dar prestigio un hotel cinco estrellas, un buen puerto, una cancha de golf seria, una bodega y lácteos de nivel”. Habla también de sus mentores, de las demoras burocráticas y de lo difícil que resulta exportar productos uruguayos.
La conversación avanza hacia lo personal. Puglia le pregunta por el miedo, el fracaso, la familia. “El fracaso es aprendizaje —responde Cantón—. Miedo, sí, varias veces. Pero se supera avanzando”. Reconoce que su familia es parte del proyecto y que sus hijos “son fanáticos” de lo construido. “Han vivido los momentos en que parecía una locura seguir”.
La jornada culmina en Puerto Camacho. Cantón describe un conjunto de propuestas —heladería artesanal, cervecería, restaurante de pizzas, capilla— que conviven con el movimiento de embarcaciones privadas. Recuerda que este desarrollo, junto al aeropuerto y el club de campo, era parte de un masterplan pensado cuatro décadas atrás. “Fue un desafío a la oscuridad, a que no venga nadie, a encarar”, resume.
En ese entorno, entre galpones restaurados y el río, Puglia observa el romanticismo de nombres como La Toscanita o Tierra de Caballos. Cantón sonríe. “Sí, soy romántico. Ser padre es una responsabilidad espectacular. Y Carmelo… Carmelo es la prueba de que un sueño, cuando se cuida, se convierte en lugar”.



























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