—Claudia, se cumple un año de gestión. ¿Qué cosas te llamaron la atención, qué celebraste, cuáles son tus preocupaciones y qué queda por hacer?
—Ahora en julio cumplimos un año de que asumimos la gestión. Cosas por hacer quedan un montón. Me parece que hemos hecho algunas cuantas cosas. Empezamos por ordenar un poco la casa.
—¿Estaba desordenada?
—En tema de expedientes había muchos expedientes atrasados. También en temas de prioridades. Este equipo de gestión, porque yo entiendo que somos un equipo, trabaja en una misma línea sobre lo que queremos para Carmelo. A veces hay matices y no siempre estamos todos de acuerdo en todo, pero hablando siempre llegamos a un consenso.
—¿Cuál sigue siendo uno de los principales problemas del municipio?
—La falta de personal. Seguimos insistiendo y pidiendo. El otro día se hizo un trabajo con el alcalde y al Municipio de Carmelo le estarían faltando, para funcionar medianamente bien y con lo mínimo indispensable, al menos 30 o 40 funcionarios más, distribuidos en distintos sectores.
—¿Eso impacta directamente en la recolección de residuos?
—Sí. Si tuviéramos otro chofer y dos estriberos más para el recolector, capaz que se podría hacer en la tarde otro turno. Ahora, con el personal que se tiene, no se puede, porque ellos deben tener sus días libres y tampoco pueden excederse en horas extras.
—¿Alcanza solo con más personal o también se necesitan más camiones?
—Lo ideal sería más personal y otro camión, por lo menos. Pero también hay que ver el destino de la basura. A Carmelo le queda más cerca llevarla a Nueva Palmira. Se intentó, se habló y ahora se está llevando algunas veces a Palmira y otras a Conchillas. El tema es la licitación que ya está en curso y que no contempla toda la basura de Carmelo en Palmira.
—¿El desgaste de los camiones es parte del problema?
—Sí, el desgaste diario es impresionante. Los camiones hacen el recorrido de Carmelo, van a Balneario, Cerro y Juan González, y además hacen los viajes para descargar. Capaz que hay que pensar en cambiarlos o en otro tipo de camiones, porque estos no están pensados para hacer tanta ruta.
—¿Cómo evalúan hoy el estado de limpieza de Carmelo?
—Me parece que está mucho más limpio que hace un año. Se han corregido un montón de cosas. Se sigue hablando, se sigue informando y se sigue educando. También se han erradicado basurales que se habían generado en distintos puntos.
—¿Falta más información a la población sobre cómo disponer los residuos?
—Sí. Me parece que falta información y educación. Por ejemplo, sobre cómo usar las volquetas que están atrás del corralón, qué materiales se pueden llevar y qué residuos corresponden. Siempre va a haber gente irresponsable, pero desde el municipio vamos a tratar de reducir al mínimo la basura que se tire en los contenedores.
—Sobre el depósito de residuos detrás del Teatro de Verano, algunos vecinos sostienen que allí se está tirando cualquier cosa. ¿Qué controles hay?
—Nosotros podemos controlar lo que deposita la gente del municipio. No tenemos personal y es inviable controlar si alguien va de noche y tira cualquier cosa. Capaz que el municipio debió salir a informar que se estaba rellenando esa zona con determinado tipo de residuos permitidos y que no puede ir cualquiera a tirar basura.
—¿Se tendría que haber comunicado antes?
—Capaz que sí. Capaz que no se pensó que la gente iba a ir a tirar basura que no correspondiera. Pero con lo que vos me decís, capaz que debería ir el capataz o el alcalde, ver qué se está tirando y salir a informar.
—También se habló de tu voto sobre el uso de la pista Marcelo Bianchi por parte de una escuela. ¿Cuál fue tu postura?
—Nosotros habíamos dicho que la pista Marcelo Bianchi era solo para espectáculos deportivos. También habíamos dicho que se podían contemplar algunas cosas, según el caso, la duración y el impacto. Mi negativa fue por mantener la línea que habíamos hablado.
—¿No fue una postura contra la escuela?
—No. No fue porque no quisiera o porque estuviera en contra. De hecho, yo estoy en la comisión de los festejos de los 100 años de la escuela. Mis hijos fueron a esa escuela y yo trabajé con la comisión de fomento. Mi postura fue seguir la línea que se había votado.
—¿Después cambiaste el voto?
—Para el acto protocolar sí voté afirmativamente, porque se dijo que no iba a durar más de una hora. Sobre el acto cultural, quedó planteado reunirse con la escuela y ver si se podía hacer en el Teatro de Verano o bajo qué condiciones en Marcelo Bianchi.
—El municipio contrató al CLAEH por $ 490.000 para fortalecer la planificación. ¿Qué se busca con ese trabajo?
—Lo tomamos como un asesoramiento externo, una mirada externa al municipio sobre los objetivos que nos planteamos. Nosotros les dimos insumos de lo que recogimos cuando salimos por los barrios a hablar con la gente. También va a haber talleres con concejales, funcionarios, capataces y otras personas.
—¿Por qué entienden que esa contratación es necesaria?
—Porque nos puede ayudar a optimizar recursos, a tener otra mirada y a ver cómo hacer las cosas de mejor manera. Si dividís el monto en los nueve meses de trabajo, son unos $ 59.000 por mes. Me parece que es una inversión para mejorar nuestro trabajo y también el uso del dinero de los contribuyentes.
—¿No se corre el riesgo de pagar un asesoramiento y después no tener dinero para ejecutar obras?
—Nosotros vamos a asesorarnos sobre lo que compete al municipio y sobre nuestro presupuesto. Hay obras que el municipio no va a poder hacer solo, porque no tiene ese dinero. Pero sí podemos saber qué nos corresponde, qué podemos aportar y cómo coordinar con la Intendencia o con el Gobierno Nacional.
—Hay antecedentes de planes anteriores, como Carmelo rumbo al 2030. ¿Cómo evitar que esto quede otra vez en reuniones y documentos?
—Eso es lo que queremos evitar. No queremos que queden meras propuestas y que después no se avance. Queremos tomar esos insumos, actualizarlos a la realidad de hoy y ver qué podemos hacer.
—¿Conocías esos antecedentes de reuniones y estudios anteriores?
—No todos. Hace diez años yo no estaba en el municipio. Lo que queremos ahora es evitar que dentro de cinco años alguien pregunte por este trabajo y no haya pasado nada. Queremos que se pueda decir que gracias a eso se hizo esto, esto y esto, y que quedó planificado algo más.
—¿Qué obras o espacios están en la planificación del municipio?
—Tenemos pensado invertir en cordón cuneta y mejorar espacios públicos. Para 2027 queremos hacer prácticamente nueva la Plaza de la Madre y la Plaza de las Naciones. También hablamos con distintas direcciones de la Intendencia sobre Marcelo Bianchi, Plaza Independencia, Plaza Artigas y la Rambla de los Constituyentes.
—¿El municipio tiene recursos para todo eso?
—Tenemos recursos para ir haciendo de a poco. No podemos hacer todo de una vez. Hay obras que son muy costosas y que no dependen solo del municipio. Pero sí podemos planificar, priorizar y saber qué parte podemos hacer nosotros.
—¿Qué pasa con los problemas de inundaciones en algunos barrios?
—El municipio no tiene nueve millones de dólares para solucionar eso. Seríamos poco serios si dijéramos que lo vamos a arreglar solos. Pero sí necesitamos saber qué podemos hacer desde el municipio, qué debe hacer la Intendencia y si se puede buscar apoyo del Gobierno Nacional.
—¿Qué balance hacés de este primer año?
—Hemos hecho cosas, pero falta mucho. Hay que seguir ordenando, mejorar la comunicación, trabajar con los vecinos y usar mejor los recursos. Me parece que vamos todos en una misma línea, aunque a veces haya matices. Ese es el camino que queremos para Carmelo.


























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