Por Miguel Guaraglia
El campamento de camioneros instalado en los accesos a Nueva Palmira levantó el paro con movilización luego de confirmarse una reunión para este lunes con la ministra de Transporte y sus asesores en Rosario. Según señaló el vocero Jorge Lucerna, el planteo de los transportistas será llevado directamente ante representantes del Poder Ejecutivo y, a partir de ese intercambio, evaluarán los pasos a seguir.
La medida, que se desarrolló durante varios días en el entorno del acceso al puerto, había generado tensión en la zona, especialmente por las demoras en el tránsito de camiones vinculados a la operativa portuaria. Lucerna sostuvo que la movilización se mantuvo en términos pacíficos y que el objetivo principal fue lograr una instancia de diálogo.
—¿Cuál es la situación tras la confirmación de la reunión con la ministra?
—La situación es que se levanta el paro con movilización en los accesos a Nueva Palmira. El lunes habrá una reunión con la ministra de Transporte y sus asesores en Rosario. Se va a dialogar con la representante del Poder Ejecutivo y después se verá a qué conclusiones se llega.
—Durante la movilización hubo presencia policial y de Policía Caminera. ¿Cómo evalúa lo ocurrido?
—Esto venía en total calma. Siempre estuvimos abiertos al diálogo y en buena relación con Caminera y con la Policía. Nosotros también actuamos de forma pacífica. Lo que ocurrió fue que hubo situaciones puntuales con camiones que llegaron de manera que generaron malestar, y también un camión que se rompió en la rotonda durante algunos minutos.
—¿La intención fue cortar la ruta?
—No. La ruta estuvo liberada. Lo que hubo fue una restricción en el acceso al puerto, con demoras. Se pedía colaboración a los camioneros que ingresaban para que, al volver, acompañaran la movilización durante algunas horas. Autos particulares podían circular.
—Ustedes marcaron distancia con la ITPC. Intergremial de Transporte Profesional de Carga Terrestre. ¿Por qué?
—Nosotros no nos sentimos representados por la ITPC. Lo que planteamos es que muchas decisiones se toman sin consultar a quienes trabajan todos los días en esta realidad. Nueva Palmira no tiene la misma dinámica que Montevideo. Acá el trabajo vinculado al puerto y al agro funciona con otros tiempos.
—¿Dónde está la diferencia principal entre esa realidad del interior y la de Montevideo?
—En los horarios y en la forma de trabajo. Acá el transporte puede estar operativo las 24 horas, especialmente en zafra, pero también fuera de zafra. Muchas veces los camioneros pasan horas esperando para entrar al puerto y después tienen que viajar de noche. Eso afecta los costos, el descanso y la seguridad.
—¿Quién asume esas horas de espera?
—El costo lo asume el transportista. A veces se espera todo el día y se termina ingresando de noche o de madrugada. No siempre se entiende por qué ocurre, ni quién define esos tiempos. Ese es uno de los puntos que queremos plantear, porque influye directamente en la rentabilidad y en las condiciones de trabajo.
—Uno de los temas que aparece en el reclamo es la guía electrónica de carga. ¿Cuál es la posición?
—No estamos cerrados al diálogo. Lo que cuestionamos es la forma en que se quiso implementar. Creemos que antes de aplicar una medida de ese tipo hay que conversar con quienes conocen el trabajo en la práctica: transportistas, gente del campo y actores vinculados a la operativa real.
—También mencionan el costo del combustible.
—El aumento del combustible afecta a todos, no solo al transporte. Pero para el camionero es un componente central del costo. Cuando sube el combustible, sube todo. En nuestro caso, además, hay impuestos y gastos fijos que corren aunque el camión no trabaje.
—¿La actividad es pareja durante todo el año?
—No. Hay meses en los que se trabaja poco o nada, pero los impuestos y los costos siguen siendo los mismos. Muchas veces se apuesta a una buena zafra para poder emparejar el año. El problema es que, si la zafra no alcanza, el transportista queda comprometido para adelante.
—¿Qué esperan de la reunión del lunes?
—Que se escuche la realidad de quienes trabajan en el transporte del interior. Nosotros queremos dialogar. El planteo es que las decisiones no se impongan desde un escritorio sin conocer cómo funciona la actividad en la práctica.
La confirmación del encuentro con la ministra cambia el escenario inmediato: la movilización se levanta y el conflicto pasa ahora al terreno institucional. Los camioneros llegan a la reunión con una agenda que no se limita a una medida puntual. En sus planteos aparecen la guía electrónica, los costos del combustible, la carga impositiva, los tiempos de espera en el puerto y la distancia entre la regulación diseñada desde Montevideo y la operativa cotidiana del transporte en el litoral.
El resultado de la reunión marcará si la suspensión de la medida abre una etapa de negociación o si el malestar del sector vuelve a expresarse en los accesos a Nueva Palmira.


























Comentarios