Hay homenajes que no se agotan en una placa. El lunes 13 de abril, Tarariras le puso el nombre de Elsa Grant a una calle y, al hacerlo, volvió a decir en voz alta una historia de trabajo, compromiso y cercanía con la gente.
La ceremonia reunió a autoridades locales y departamentales, además de familiares, amigos y vecinos, en un acto cargado de emoción, publicó Tarariras Hoy.
La iniciativa fue impulsada por Plaza Atlético Club, institución que Elsa presidió entre 1999 y 2000, cuando se convirtió en la primera mujer en ocupar ese cargo en un club de fútbol del departamento. No fue un dato menor: en una época en la que esos espacios tenían dueños casi exclusivos, ella abrió una puerta y dejó una marca.
Pero Elsa Grant fue mucho más que una dirigente. Fue docente en Escuelas del Hogar, participó activamente en la vida social de Tarariras y, junto a su esposo, formó parte de la tradicional panadería El Rubí, un comercio que también supo ser punto de encuentro y respaldo para muchas instituciones que organizaban beneficios.
La calle que desde ahora lleva su nombre está ubicada frente a la fábrica Maia, sobre Ruta 22, y se extiende hasta las cercanías de la cancha de Plaza. El lugar no parece casual: une paisaje, memoria y pertenencia.
Elsa falleció años atrás junto a su esposo en un accidente de tránsito. Sin embargo, en Tarariras hay ausencias que no se van del todo.
Elsa fue también la madre de Felipe Fernández, chef y alma de La Nueva Espiga, en Carmelo. Allí, en esa continuidad silenciosa de los afectos y los oficios, también sobrevive algo de ella: una manera de estar cerca, de trabajar con dedicación y de dejar huella en los demás.

























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