La misión Artemis II marcará el regreso de astronautas a las inmediaciones de la Luna más de medio siglo después, pero el vuelo llega rodeado de interrogantes. La cápsula Orion, que transportará a Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, nunca ha volado con humanos y arrastra dudas sobre dos sistemas críticos: el escudo térmico y el soporte vital.
La principal preocupación se concentra en el escudo térmico, indispensable para proteger a la tripulación en el regreso a la Tierra, cuando la nave reingrese en la atmósfera a más de 40.000 kilómetros por hora y soporte temperaturas superiores a 2.700 grados. En Artemis I, la misión no tripulada de 2022, el recubrimiento sufrió un desgaste mayor del previsto. La NASA atribuyó después el problema a una acumulación de gases y sostuvo que no comprometía la seguridad de la cabina, pero algunos especialistas discrepan.
Tampoco el sistema ambiental y de soporte vital ha sido probado por completo en condiciones reales de vuelo. De él dependerán el oxígeno, el agua y la habitabilidad de una cabina mínima durante un viaje de casi 10 días.
Pese a las reservas, la NASA ha decidido seguir adelante y corregir parte del riesgo modificando el ángulo de entrada en la atmósfera. La apuesta es alta: demostrar que Orion puede llevar humanos al espacio profundo y devolverlos sanos y salvos.


























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