La mayoría de las empresas uruguayas no espera grandes cambios en el escenario económico durante 2026. Según la última encuesta de Perspectivas Empresariales presentada por KPMG Uruguay, el 58% de los empresarios prevé que la situación del país será similar a la de 2025, en un contexto marcado por la preocupación por la competitividad y una fuerte apuesta a la transformación digital.
El relevamiento —que llega a su 30ª edición— fue realizado entre el 17 de noviembre y el 19 de diciembre de 2025 y recoge la visión de 104 empresas medianas y grandes de distintos sectores de actividad.
Expectativas moderadas y crecimiento acotado
Al analizar el escenario económico general, casi seis de cada diez empresarios esperan un 2026 “igual” al año anterior. Un 29% anticipa un empeoramiento —en su mayoría moderado—, mientras que solo el 13% prevé una mejora.
En términos de crecimiento, las expectativas también son contenidas: el 69% estima que la economía uruguaya crecerá, como máximo, a un ritmo promedio del 2% anual en los próximos tres años. Apenas el 13% considera que las perspectivas son claramente positivas, frente a un 30% que las evalúa como negativas.
Clima de negocios: luces y sombras
La percepción del clima de negocios muestra un escenario mixto. El 38,5% lo califica como “bueno”, el 46,2% como “neutro” y el 15,4% como “malo”.
Entre los aspectos mejor valorados aparecen la seguridad jurídica, el régimen de promoción de inversiones, la estabilidad macroeconómica y el acceso al financiamiento. En contrapartida, los empresarios expresan una peor evaluación sobre la calidad de la clase política, las relaciones laborales, el régimen tributario y la política comercial.
“Se percibe un cierto deterioro en las expectativas respecto a un año atrás, en línea con una economía que se fue enfriando durante 2025 y un contexto internacional atravesado por tensiones geopolíticas”, explicó Marcelo Sibille, gerente senior del Área de Asesoramiento Económico y Financiero de KPMG Uruguay.
Competitividad: la principal preocupación
La competitividad vuelve a encabezar la lista de preocupaciones empresariales. El 49% la señala como la principal debilidad o amenaza, y un 33% la ubica en segundo lugar. Le sigue el déficit fiscal, mencionado por más de un tercio de los encuestados.
Al profundizar en los factores que afectan la competitividad, los costos salariales aparecen como el elemento más relevante, seguidos por el atraso cambiario y la presión fiscal.
Empleo estable y expectativas alineadas con la inflación
En materia de empleo, predomina la cautela: el 62,5% de las empresas prevé mantener sin cambios su plantilla en 2026. Un 18,3% planea aumentar personal, mientras que un 19,2% anticipa reducciones.
Las expectativas de inflación, en tanto, muestran una fuerte alineación con la meta del Banco Central del Uruguay. El 95% de los empresarios espera una inflación inferior al 6% en 2026 y casi dos tercios la sitúan entre el 4% y el 5%.
Respecto al tipo de cambio, más del 60% proyecta que el dólar se ubicará entre los 40 y 42 pesos al cierre del próximo año.
Inversión: tecnología al frente
Casi la mitad de las empresas (48,1%) planea invertir en activos fijos durante 2026, principalmente para reponer capital existente, aunque una parte también apunta a ampliar su capacidad productiva.
El foco más fuerte aparece en tecnología: el 76% prevé invertir en transformación digital. De ese total, el 17% lo hará de forma significativa y el 59% de manera moderada.
La inteligencia artificial ocupa un lugar central en la agenda empresarial. El 98% considera que tendrá algún impacto en su negocio en los próximos años, y casi un tercio anticipa que ese impacto será muy alto. Entre las principales barreras para su adopción se mencionan la resistencia al cambio, la falta de talento especializado y las restricciones presupuestarias.
Sostenibilidad: un factor que gana peso
En materia de sostenibilidad, siete de cada diez empresas planean implementar iniciativas durante 2026. Además, el 65% considera que la sostenibilidad influye en la competitividad de los negocios, lo que refuerza su lugar como un eje cada vez más presente en la estrategia empresarial.
En síntesis, el mapa empresarial para 2026 muestra expectativas moderadas, un fuerte énfasis en la tecnología y la innovación, y una preocupación persistente por los costos y la competitividad, en un escenario económico que, al menos por ahora, se proyecta sin grandes sobresaltos.

























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