Varios residentes de Carmelo denunciaron la presencia de caballos sueltos en la calle Buenos Aires, esquina Paseo de los Argentinos hasta Dr. Irastorza. Según relataron, los animales circulan libremente por la calzada, lo que representa un riesgo tanto para los transeúntes como para los conductores.
Un riesgo vial y sanitario
La circulación de equinos sin control en zonas urbanas no solo implica un peligro de accidentes de tránsito. También plantea preocupaciones sanitarias: la presencia de estiércol en veredas y espacios públicos puede convertirse en foco de enfermedades, sobre todo en áreas sin limpieza frecuente. En Uruguay, aunque no hay un registro nacional público de incidentes con animales sueltos, estudios de siniestralidad vial del Ministerio del Interior han advertido que los animales en rutas y calles representan una amenaza constante, especialmente en zonas rurales o periurbanas.
Legislación vigente y vacíos en la aplicación
En muchos departamentos del país existen ordenanzas municipales que prohíben la presencia de animales sueltos en la vía pública. Estas normativas suelen prever sanciones económicas y, en algunos casos, el traslado del animal a dependencias municipales. No obstante, la fiscalización efectiva es limitada. La falta de controles regulares y de espacios adecuados para el resguardo de los animales incautados complica la aplicación real de estas medidas.
Un problema recurrente en Carmelo
La situación en Carmelo no es nueva. Desde hace años, vecinos de diferentes barrios han manifestado su preocupación por la presencia de ganado suelto en calles, plazas y accesos a la ciudad. En algunas ocasiones, los animales son identificados como parte de grupos que practican la doma o el pastoreo informal, pero pocas veces se logra identificar a los responsables.
Reclamo ciudadano y necesidad de prevención
Las denuncias reiteradas ponen de manifiesto la necesidad de políticas públicas orientadas a la tenencia responsable de animales y a la gestión del espacio público. En este contexto, los ciudadanos reclaman mayor presencia de inspectores, campañas de sensibilización y mecanismos de denuncia eficaces. La problemática, aunque pueda parecer menor, habla de una convivencia urbana que necesita reglas claras y cumplidas para garantizar la seguridad y la salud de todos.


























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