Por la tarde, la luz entraba oblicua por las ventanas de la Casa Evans. Afuera, el aire tenía ese filo seco que anuncia octubre en el suroeste del país. Adentro, el murmullo de las tazas, las servilletas bordadas, el perfume de las masas y de las flores. Todo parecía estar puesto en su lugar desde hace años, como si el tiempo no pasara entre una edición y otra.
El pasado sábado 18 de octubre, Conchillas celebró la 11ª edición del Concurso Nacional de Mesas de Té, una tradición que empezó en el corazón de un pequeño pueblo costero y que hoy convoca a decenas de participantes y a cientos de asistentes. El escenario fue, como ya es costumbre, la emblemática Casa Evans, esa casona inglesa que se ha vuelto testigo de la memoria comunitaria.
Este año, 35 mesas compitieron en las categorías “Amateur” y “Avanzada”, con un despliegue de creatividad, sabores y sentido estético que fue, como siempre, más allá de la competencia. Porque lo que realmente se celebra en Conchillas no es solo el té, ni las tazas, ni los premios: es el encuentro.
Las mesas, los rostros, el silencio entre sorbos
A las 15:00 horas ya no quedaban lugares vacíos. Las personas iban y venían con movimientos suaves, sin apuro, como si cada paso por entre las mesas fuera también una forma de reverencia. Las mesas hablaban por sí solas. Cada una era un mundo: los colores, las vajillas heredadas, los detalles cosidos a mano. Algunas evocaban la tradición inglesa; otras, la ternura de una abuela que preparaba el té cada domingo.
Había algo de ceremonia en cada gesto. Y sin embargo, todo parecía tan simple como una tarde de infancia.
Una comunidad que se sabe anfitriona
Durante la apertura, se hicieron presentes autoridades locales, departamentales y nacionales: desde el alcalde de Conchillas, Martín Hernández, hasta el director nacional de Turismo, Cristian Pos, junto a representantes de la Intendencia de Colonia y de Montes del Plata, empresa que volvió a apoyar el evento.
Carolina Moreira, referente de sostenibilidad de la compañía, habló con emoción del crecimiento sostenido de este encuentro, recordando sus inicios allá por 2010, en El Palenque, con apenas 15 mesas. “Hoy somos más, pero seguimos siendo los mismos: una comunidad generosa, comprometida, que honra su historia y piensa hacia adelante”, dijo, con la voz justa, sin alzarla.
El alcalde resumió el espíritu con una frase que no necesitó mayor énfasis:
“En Conchillas se vuelve a respirar su esencia más pura”.
Y eso era exactamente lo que se respiraba allí.
Té con historia y con futuro
A medida que caía la tarde, se sucedieron las presentaciones artísticas. Karen Ann, con su música celta, dibujó atmósferas entre antiguas y familiares, mientras la Agrupación Coral Copacanto, de Ombúes de Lavalle, aportó solemnidad al encuentro. Cada acorde parecía acompañar las cucharitas en las tazas, los susurros, las risas contenidas.
En la oratoria, el director nacional de Turismo, Cristian Pos, elogió el trabajo articulado entre la comunidad, las instituciones y los gobiernos. “En el turismo no hay cracks”, dijo, “hay trabajo acumulado. Y eso es exactamente lo que vemos en Conchillas”.
Las palabras del director de Turismo de la Intendencia, Martín Álvarez, cerraron el tramo oficial con una idea clara: las tradiciones locales no solo conservan el pasado, construyen identidad y proyectan futuro.
Las ganadoras, los detalles, el voto del pueblo
El jurado, conformado por especialistas en hotelería, gastronomía, protocolo y té, evaluó con criterio técnico pero también con sensibilidad. En paralelo, el público votó su mesa favorita en la categoría “Yo voto”. Los premios se entregaron cerca del final, aunque nadie parecía estar esperando únicamente eso.
Después vinieron los sabores: el té servido, los dulces preparados con amor, los aplausos suaves, las fotos grupales. Y otra vez, el silencio amable de las tazas apoyadas con cuidado.
✦ Mesas premiadas por categoría
Categoría Amateur – Degustación
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1º puesto: Mesa 5 – Susana Carro y Silvia Michelin Salomón
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2º puesto: Mesa 8 – Iris Raquel Armand Pilón Torres y Nélida Esther González
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3º puesto: Mesa 14 – Vanina Sosa y Adriana Irurueta
Categoría Amateur – Presentación
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1º puesto: Mesa 10 – Beatriz Borria y Pamela Boné
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2º puesto: Mesa 9 – Verónica Lussich y Alejandra Ortiz
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3º puesto: Mesa 6 – Natalia Andrea Callejas Colo
Categoría Avanzada
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1º puesto: Mesa 30 – Mariel Techera y María Antonia Prieto
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2º puesto: Mesa 19 – Ana Laura Bailo y Maia Arcaus
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3º puesto: Mesa 16 – Rosa Posada y María Segovia
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4º puesto: Mesa 22 – Laura de Azevedo y Sofía Gálvez
Premio “Yo Voto”
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Mesa 5 – Susana Carro y Silvia Michelin Salomón
Mención Especial
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Mesa 24 – Gianela Fonte y Adriana Alonso
Cuando todo se apaga y queda el aroma
Al caer la tarde, cuando los platos ya estaban vacíos y las luces comenzaban a apagarse, quedaba el perfume tenue del té y de las flores secas. También el eco de las voces, el recuerdo de los gestos lentos, y esa certeza de que las cosas simples —cuando son auténticas— se vuelven inolvidables.
En Conchillas, una taza de té sigue siendo un acto de comunidad.



























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