Las declaraciones del director nacional de Turismo, Cristian Pos a Carmelo Portal, dejan ver dos situaciones claramente distintas para los emprendimientos turísticos estatales de la zona de Carmelo: mientras el Hotel Parador Punta Gorda ingresó en una fase concreta de búsqueda de inversores, el Hotel Casino Carmelo continúa en una etapa preliminar, marcada por estudios jurídicos, reserva de información y un horizonte todavía abierto.
En el caso de Punta Gorda, el mensaje oficial transmite una señal definida. Pos informó que ya fue publicado el pliego de concesión, que estará abierto hasta el 15 de abril, con un costo de US$ 1.000 y una concesión prevista por 15 años. También precisó cuáles serán los aspectos a evaluar: la propuesta turística, el plan de negocios, el canon ofrecido, el plazo de reapertura y la integración con la comunidad. El planteo sugiere que el Ministerio busca no solo reactivar el parador, sino hacerlo bajo un esquema que combine explotación, viabilidad económica y vínculo territorial.
En el Hotel Casino Carmelo, en cambio, el discurso es más cauteloso. Pos dijo que se avanza hacia un pliego, pero aclaró que el proceso aún depende de consultas jurídicas destinadas a definir su perfil. Allí aparece uno de los elementos más relevantes de sus palabras: el Ministerio ya no presenta un único destino posible para el inmueble, sino una secuencia de alternativas. La primera es recuperar el bien para Carmelo; la segunda, que mantenga un uso turístico; la tercera, que cumpla una función social; y la última, su eventual venta para otro tipo de desarrollo.
Ese orden no es menor. Por un lado, reafirma la voluntad de evitar la inacción sobre un activo hoy fuera de servicio. Por otro, revela que el futuro turístico del hotel no está asegurado. A diferencia de Punta Gorda, donde el llamado ya fija plazos y condiciones, en Carmelo el centro del asunto sigue siendo jurídico, patrimonial y estratégico. La mención a la “confidencialidad” refuerza esa idea: el Ministerio reconoce que trabaja en definiciones sensibles y que, por ahora, no está en condiciones de ofrecer mayores precisiones públicas.
El contraste entre ambos casos abre, además, un punto de interés para el seguimiento periodístico: Punta Gorda aparece hoy como un proyecto en fase operativa, mientras el Hotel Casino Carmelo sigue siendo un proyecto en deliberación. En uno hay convocatoria; en el otro, todavía predomina la evaluación. En uno se habla de reapertura; en el otro, de posibles destinos.
Así, más que anunciar dos reactivaciones simultáneas, las palabras de Pos muestran dos expedientes con ritmos, certezas y márgenes de definición muy diferentes. Si algo surge con claridad de sus declaraciones, es que el Ministerio intenta encauzar ambos bienes, pero todavía no está en condiciones de ofrecer el mismo grado de certeza sobre el futuro de cada uno.


























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