Mientras Sudamérica explora nuevas rutas para conectar el Atlántico con el Pacífico y potenciar su comercio con Asia, Uruguay asiste como espectador a la concreción de dos iniciativas que podrían reconfigurar el mapa logístico continental sin contar con su participación. La firma de un memorando entre Brasil y China para estudiar un corredor ferroviario bioceánico, sumado al relanzamiento del Corredor Capricornio, avanza sin incluir ni mencionar al país.
La omisión no es anecdótica. En ambos casos, el objetivo declarado es agilizar los tiempos de exportación hacia Asia, con rutas ferroviarias que permitan sortear el cuello de botella del Canal de Panamá, reducir costos y acelerar plazos. Uruguay, sin conexión ferroviaria efectiva con el corazón productivo del continente y con su infraestructura portuaria fuera del trazado previsto, queda automáticamente al margen de esa dinámica.

El proyecto Brasil–China–Perú: un nuevo eje comercial sin Montevideo
El acuerdo firmado entre Luiz Inácio Lula da Silva y Xi Jinping durante la última cumbre de los Brics contempla la construcción de un corredor bioceánico que uniría el puerto de Bahía, en el Atlántico brasileño, con el megapuerto de Chancay, en la costa del Pacífico peruano. La ruta, de unos 3.000 kilómetros, busca conectar directamente el flujo de soja, minerales y carne hacia el mercado chino, que ya concentra casi el 30% de las exportaciones brasileñas.
Para Brasil, se trata de una solución logística estratégica que reduciría hasta en 10 días el envío de mercancías a Asia. Para China, una vía directa que consolida su influencia en la infraestructura regional. Para Perú, una oportunidad de posicionar a Chancay como el nuevo “canal de Panamá del siglo XXI”. Para Uruguay, en cambio, el silencio.
Capricornio: un corredor “propio”, pero también sin Uruguay
El segundo gran proyecto es el llamado Corredor Capricornio, que une Brasil, Paraguay, Argentina y Chile, y que también tiene por objetivo facilitar el comercio bioceánico. Aunque financiado con fondos regionales y planteado como una alternativa soberana al capital chino, este eje tampoco incluye a Uruguay. La línea de conexión sigue una latitud más al norte y prioriza los pasos cordilleranos y los puertos chilenos de aguas profundas como Antofagasta o Iquique.
Si bien este corredor es impulsado por los propios países del Cono Sur y se presenta como una muestra de integración regional sin dependencia externa, vuelve a dejar al puerto de Montevideo fuera del juego. La infraestructura ferroviaria uruguaya, centrada en el Ferrocarril Central, sigue sin vinculación directa a los corredores continentales. El proyecto se ha pensado, ejecutado y financiado sin considerar al país como nodo relevante.
¿Una oportunidad perdida?
Más allá del simbolismo, la exclusión de Uruguay de estos trazados plantea desafíos reales. El país ha invertido en la modernización del Puerto de Montevideo y en infraestructura vial y ferroviaria, pero esas obras no logran aún integrarse a una estrategia regional clara. Ni el puerto se posiciona como plataforma de salida del Cono Sur, ni el país es considerado en las principales mesas de negociación logística.
La ausencia no solo es física, sino también política. En momentos en que países como Brasil, Chile y Perú diseñan sus rutas de comercio exterior con Asia, Uruguay no aparece como socio prioritario. Tampoco como centro logístico alternativo. La desconexión estratégica se vuelve más evidente en un contexto donde las rutas comerciales no se redibujan, como explican los expertos, sino que se amplían. Y Uruguay no está en el mapa.
¿Puede revertirse?
El desafío para Uruguay no es menor. Implica reconstruir puentes políticos, diseñar incentivos logísticos y, sobre todo, ofrecer ventajas concretas frente a las opciones que sí están sobre la mesa. Sin una política activa de integración regional y sin infraestructuras conectadas al eje central de Sudamérica, el país corre el riesgo de convertirse en una terminal periférica del comercio internacional, observando desde la orilla cómo los trenes —literalmente— pasan de largo.



























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