La propuesta de prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años ganó espacio en la agenda pública, pero especialistas latinoamericanos advirtieron que, por sí sola, resulta insuficiente y puede abrir nuevos riesgos para los derechos de niños y adolescentes.
Ese fue el eje de un conversatorio organizado por OBSERVACOM, en el que participaron referentes de Uruguay, Argentina y Brasil para analizar las iniciativas que avanzan en distintos países, entre ellos Australia y España. El encuentro puso el foco en una preocupación compartida: la necesidad de proteger a la niñez en Internet sin reducir el debate a una respuesta simplista.
Luis Pedernera, expresidente del Comité de Derechos del Niño de la ONU, cuestionó el carácter “efectista” de una discusión planteada en términos de prohibición sí o no. A su juicio, el centro del problema no está en los niños ni en las familias, sino en el comportamiento de las plataformas y en prácticas como el perfilamiento, la publicidad dirigida y la manipulación algorítmica.
En la misma línea, María Capurro Robles, investigadora de OBSERVACOM, señaló que las redes no garantizan entornos seguros para niños y adolescentes, pero advirtió que los sistemas de verificación de edad pueden derivar en una mayor recolección de datos personales.
Javier Pallero consideró “peligrosa” la prohibición si implica más vigilancia y no aborda cuestiones como la transparencia algorítmica y la concentración del poder digital. João Coelho, desde Brasil, sostuvo que la regulación debe centrarse menos en vetar el acceso y más en obligar a las plataformas a adaptar su diseño y reforzar la protección de menores.



























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