El ambicioso plan de saneamiento que alcanzaría a 61 localidades del interior del país, incluyendo varias del departamento de Colonia, está hoy bajo revisión. A cuatro meses de haber asumido como presidente de OSE, Pablo Ferreri confirmó que la empresa enfrenta una situación financiera “compleja” que obliga a renegociar contratos y revisar prioridades.
En este contexto, el problema principal es claro: el proyecto fue adjudicado sin contar con el financiamiento completo, lo que pone en riesgo su ejecución plena. De los US$ 422 millones necesarios, faltan US$ 100 millones que OSE aún no logró conseguir, pese a las gestiones con Fonplata y bancos locales. El Tribunal de Cuentas ya observó dos veces la adjudicación por comprometer gastos sin disponibilidad presupuestal, en contravención al artículo 15 del TOCAF.
Las ciudades del departamento de Colonia incluidas en las obras
Dentro de este plan nacional, Colonia del Sacramento, Nueva Palmira, Nueva Helvecia, Colonia Valdense, Ombúes de Lavalle y Tarariras figuran entre las localidades del departamento que serían beneficiadas con el saneamiento. Las obras prevén la instalación de redes de alcantarillado, plantas de tratamiento y más de 57 mil conexiones intradomiciliarias en todo el país.
La revisión actual del contrato podría derivar en una reducción de las localidades beneficiadas o una extensión del plazo de ejecución, que inicialmente era de dos años. Fuentes de OSE no descartan ninguna posibilidad, aunque aclararon que “aún no se ha cerrado nada”.
Un proyecto en pausa y en riesgo
El plan, adjudicado al consorcio “Saneamiento del Uruguay” —integrado por Saceem, Ciemsa, Teyma y Fast—, ya comenzó en algunas localidades. Sin embargo, la nueva administración de OSE abrió conversaciones con el consorcio para renegociar las condiciones del contrato. El TOCAF permite reducir prestaciones en más de un 20% solo si hay acuerdo entre las partes.
A la par, la planta potabilizadora de Arazatí también fue pausada y su financiamiento está siendo renegociado directamente desde Presidencia.
Un diagnóstico preocupante
Durante su asunción, Ferreri señaló un descalce financiero de US$ 55 millones que obliga a racionalizar inversiones y ajustar gastos operativos. Aunque el balance 2024 mostró un resultado positivo de US$ 51,3 millones, se reconoce un “incremento significativo” en pérdidas por diferencia de cambios y que los ingresos crecieron menos que el aumento tarifario.
La situación ya había generado alarma en la administración anterior. En agosto, el entonces director de la OPP advirtió a OSE sobre “importantes desvíos” financieros. Desde entonces, se han sucedido reuniones técnicas y compromisos de ajustes por parte de la empresa.
La promesa de saneamiento para localidades del interior, entre ellas seis del departamento de Colonia, hoy pende de un hilo. La falta de financiamiento completo, las observaciones del Tribunal de Cuentas y la necesidad de reestructurar el contrato hacen que la continuidad del proyecto dependa de decisiones políticas y financieras que aún están en negociación. Mientras tanto, cientos de miles de personas esperan por obras esenciales para la salud pública y el desarrollo urbano.


























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