El anuncio parecía atractivo, casi irresistible. Una tienda virtual ofrecía un teléfono móvil a 45.000 pesos uruguayos en una cuenta de Instagram con apariencia profesional y varias publicaciones. Fue suficiente para convencer a un usuario, que no dudó en contactar a los supuestos vendedores y acordar la compra.
La conversación se desarrolló por chat. Todo parecía en orden. El comprador realizó el primer depósito en una cuenta bancaria, tal como le habían solicitado. Sin embargo, tras recibir la transferencia, los administradores de la tienda virtual cortaron todo contacto: eliminaron el chat y cerraron la cuenta en la red social.
Al notar la maniobra, la víctima se presentó en una dependencia policial de Colonia del Sacramento y radicó la denuncia. También se informó del caso a la entidad bancaria correspondiente. Las autoridades iniciaron las investigaciones y realizan las averiguaciones pertinentes para dar con los responsables del aparente fraude.



























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