Aunque no será la próxima intendenta de Colonia, María de Lima fue la segunda figura más votada dentro del Partido Nacional en las elecciones del 11 de mayo. Obtuvo 22.235 votos, en una elección donde su partido fue el más votado en el departamento con 49.450 adhesiones, frente a los 27.414 votos del Frente Amplio. En diálogo con este medio, la exalcaldesa de Nueva Helvecia y exjerarca de la OPP reflexiona sobre el nuevo escenario político y defiende una idea clave: la necesidad de construir un cogobierno real dentro del oficialismo departamental.
“La gente votó por proyectos, pero también por personas. Eso obliga a un diálogo franco, sin imposiciones. Un cogobierno no es un reparto de cargos, es una forma madura de ejercer el poder”, afirma.
—¿Cómo vivió los resultados de las elecciones departamentales?
—Con responsabilidad y gratitud. Fue una campaña intensa, de mucho trabajo en territorio. Me siento honrada por los más de 22 mil colonienses que confiaron en nuestra propuesta. También felicito a Guillermo Rodríguez, que encabezará la Intendencia, y a todos los compañeros que pusieron el cuerpo en esta elección. El Partido Nacional volvió a ser mayoría y eso nos compromete.
—¿Cuál debería ser, a su entender, el camino ahora?
—Unidad. Pero no una unidad vacía o por protocolo. Hablo de unidad política efectiva, donde las distintas sensibilidades que integran nuestro partido tengan voz. El Partido Nacional no es monolítico. Es plural. Y creo que ese pluralismo debe verse reflejado en el gobierno departamental.
—¿Está hablando de cogobierno?
—Sí, pero no como una palabra de moda. Lo digo con convicción. Un cogobierno verdadero implica que quienes tuvieron respaldo ciudadano también puedan incidir en decisiones estratégicas, en políticas públicas, en proyectos que definan el futuro de Colonia. Eso requiere generosidad, apertura, diálogo.
—¿Estaría dispuesta a asumir un cargo en la nueva administración?
—Estoy dispuesta a seguir trabajando por el departamento, desde el lugar que toque. Siempre lo hice, con o sin cargo. No se trata de sillones, sino de impacto. He trabajado en la OPP, conozco cómo se articulan políticas con el gobierno nacional y creo que ese es un capital político que puedo poner al servicio del departamento.
—¿En qué áreas cree que puede aportar?
—En planificación, en desarrollo territorial, en fortalecimiento de los gobiernos locales. También en lo social, donde muchas veces se necesitan miradas sensibles, con perspectiva de género, con cercanía. Hay temas como el cuidado, el envejecimiento, la salud mental, que están fuera del radar pero que afectan la vida cotidiana de la gente.
—¿Cómo evitar que el cogobierno derive en tensiones internas o en una gestión fragmentada?
—Con claridad de roles y objetivos comunes. El intendente tiene la conducción, eso está claro. Pero debe abrir espacios de interlocución reales, no formales. Y también se necesita una ciudadanía que exija gobiernos maduros, con foco en los resultados. Porque si no, todo queda en acuerdos entre dirigentes que no se traducen en mejoras concretas para la gente.
—El Frente Amplio obtuvo más de 27 mil votos en el departamento. ¿Qué lectura hace de ese resultado?
—Creo que hay una ciudadanía diversa, con distintas visiones del departamento, y eso se refleja en las urnas. El Frente Amplio representa una parte importante del electorado y eso es saludable para la democracia. Como Partido Nacional, debemos seguir trabajando para mantener la confianza, pero también para ser mejores, más abiertos y más comprometidos con los desafíos reales de la gente.


























Comentarios