El jefe de Policía de Colonia, Paulo Adán Costa, informó en una reunión con vecinos de Cufré que la Jefatura espera incorporar un número importante de efectivos a partir del próximo año, en el marco de un llamado abierto para cubrir 55 vacantes existentes en el departamento.
La información fue difundida por Ro Contenidos, tras un encuentro del jerarca con vecinos de la localidad. Allí, Costa también señaló que la cantidad de funcionarios con licencia médica se redujo a la mitad en comparación con años anteriores y que actualmente son alrededor de 60 los efectivos que se encuentran en esa situación.
Los datos planteados por el jefe policial permiten observar el peso que tienen los recursos humanos en el funcionamiento operativo de la Policía en Colonia. Según información oficial del Ministerio del Interior, la Jefatura de Policía de Colonia contaba en 2025 con 555 funcionarios. Sobre esa base, las 55 vacantes mencionadas representan casi el 10% de la fuerza real del departamento.
El dato adquiere mayor dimensión si se lo compara con la cantidad de funcionarios certificados. Los alrededor de 60 efectivos con licencia médica equivalen a cerca del 11% de la dotación actual. Es decir que las vacantes y las licencias médicas tienen un peso similar sobre la disponibilidad efectiva de personal.
En términos prácticos, el problema no se mide solamente por la cantidad total de funcionarios asignados a la Jefatura, sino por cuántos están realmente disponibles para cubrir turnos, patrullajes, seccionales, servicios administrativos, presencia en rutas y atención en localidades del interior del departamento.
Colonia tiene una particularidad territorial que incide en esa demanda. Es un departamento con centros urbanos, localidades pequeñas, zonas rurales, corredores viales, actividad turística y una extensión que obliga a distribuir los recursos policiales en distintos puntos. Por eso, la falta de efectivos no impacta de la misma manera en todas las zonas ni se resuelve únicamente con el aumento nominal de la plantilla.
La referencia de Costa a las 55 vacantes también debe leerse dentro del proceso administrativo del llamado. La incorporación de nuevos agentes no es inmediata: depende de las etapas de inscripción, selección, formación y posterior asignación de destino. Además, resta conocer cuántos de esos ingresos compensarán bajas, retiros, traslados o vacantes ya existentes, y cuántos significarán un aumento neto de la presencia policial en el territorio.
El otro dato relevante es la reducción de las licencias médicas. Si la cifra actual de unos 60 funcionarios representa la mitad de años anteriores, la Jefatura habría enfrentado en otros períodos un nivel de certificaciones cercano a los 120 efectivos. Esa estimación, surgida de la comparación realizada por el propio jerarca, muestra la incidencia que pueden tener las ausencias prolongadas sobre la capacidad operativa.
La situación deja planteado un desafío estructural para el departamento: no solo cubrir vacantes, sino sostener una dotación efectiva y estable. Para medir el impacto real del llamado será necesario conocer cuántos funcionarios ingresan finalmente a Colonia, cuándo estarán operativos y cómo serán distribuidos entre las distintas unidades y localidades.
También queda pendiente contar con información oficial más detallada sobre la evolución de las vacantes, las licencias médicas, los retiros y la disponibilidad por turno. Esos datos permitirían evaluar con mayor precisión si la incorporación prevista alcanza para recomponer la presencia policial o si responde apenas a una necesidad de reposición.
Por ahora, los números muestran que la Jefatura de Policía de Colonia enfrenta un problema de disponibilidad de personal en el que las vacantes y las licencias médicas tienen una incidencia concreta. La expectativa de nuevos ingresos aparece como una respuesta necesaria, aunque su alcance dependerá de la cantidad efectiva de funcionarios que sean asignados al departamento y del tiempo que demande su incorporación al servicio.


























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