La seguridad de una ciudad no depende únicamente del patrullaje, las investigaciones o la respuesta ante una denuncia. También se construye sobre calles iluminadas, terrenos despejados y espacios públicos que no presenten señales prolongadas de abandono.
Esa perspectiva aparece en un informe remitido al Municipio de Carmelo por la Seccional Tercera de Policía, firmado por su jefe, el oficial Franco Bulfo. El documento identifica diferentes puntos de la ciudad donde determinadas intervenciones municipales podrían contribuir a reducir oportunidades para el delito y mejorar las condiciones de vigilancia.
En los barrios Saravia y Mihanovich, la Policía advierte sobre sectores con maleza que pueden transformarse en lugares utilizados para ocultar o depositar motocicletas robadas. La recomendación es concreta: retirar la vegetación y despejar esos espacios para aumentar la visibilidad y dificultar su utilización clandestina.
El informe también señala el estado de abandono de la plazoleta de OSE y solicita una intervención que incluya limpieza, obras y mejoramiento general del entorno. Recuperar ese espacio no representaría solamente una actuación estética. Un lugar mantenido, iluminado y utilizado por los vecinos ofrece mayores posibilidades de vigilancia natural que un predio deteriorado o escasamente transitado.
La Policía pidió además una rápida actuación sobre el alumbrado público en las calles Irastorza y 12 de Febrero. A la Dirección de Higiene le planteó la limpieza de Irastorza y Lavalleja, así como la poda de árboles y el acondicionamiento de la zona de Treinta y Tres y Roberto Bertolino.
La seguridad también se gestiona desde el territorio
El planteo coincide con los principios de la denominada Prevención del Delito mediante el Diseño Ambiental, conocida internacionalmente como CPTED. Este enfoque analiza cómo las condiciones físicas de una zona pueden facilitar determinadas conductas y propone intervenir el entorno para controlar accesos, mejorar la visibilidad y fortalecer el cuidado de los espacios.
La solicitud policial no significa trasladar al Municipio responsabilidades propias del Ministerio del Interior. Expone, en cambio, que cada institución posee herramientas diferentes. La Policía puede identificar patrones delictivos, recorridos, escondites o sectores de riesgo a partir del patrullaje y las denuncias. El gobierno local y la Intendencia disponen de los recursos para intervenir sobre iluminación, arbolado, residuos, maleza y espacios públicos.
Esa coordinación permite pasar de una seguridad exclusivamente reactiva a otra de carácter preventivo. Antes de esperar que un terreno vuelva a ser utilizado para ocultar una moto robada, se procura modificar las condiciones que favorecen esa práctica.
La evidencia disponible aconseja, sin embargo, evitar conclusiones automáticas. El mejoramiento de la iluminación es considerado una estrategia prometedora para reducir delitos contra la propiedad, pero no garantiza por sí solo una disminución de los delitos violentos. La limpieza y la poda tampoco sustituyen la presencia policial, la investigación criminal o el trabajo comunitario.
El valor del informe radica en otra cuestión: construye un mapa concreto de intervenciones y vincula la gestión cotidiana de la ciudad con la prevención. Para evaluar sus resultados será necesario registrar cuándo se realizan las actuaciones, mantener posteriormente los espacios y comparar la evolución de las denuncias en cada zona.
La comunicación enviada por la Seccional Tercera coloca así una parte de la seguridad de Carmelo en un terreno compartido. Una luminaria reparada, un árbol podado o una plazoleta recuperada no resuelven el delito, pero pueden eliminar condiciones que lo facilitan.


























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