Por Miguel Guaraglia
La inscripción al programa Uruguay Impulsa volvió a exponer una situación social compleja en el departamento de Colonia. Según informó Patricia Gaona, encargada departamental del programa y directora de Limpieza de la Intendencia, hasta el lunes se habían registrado 3.300 personas interesadas en acceder a una oportunidad laboral temporal, frente a un cupo departamental de 195 puestos.
En entrevista en El Desayuno de Radiolugares, Gaona señaló que el interés por participar refleja la falta de trabajo en distintas localidades y advirtió que la demanda supera ampliamente las posibilidades reales del programa.
¿Cuál ha sido el interés demostrado por la población para participar en Uruguay Impulsa?
Sí, se nota la falta de trabajo. Hasta el lunes teníamos 3.300 personas inscriptas en todo el departamento de Colonia.
¿Cómo se distribuyen esas inscripciones en las principales localidades?
En Colonia había 885 personas inscriptas y en Carmelo 880. Después teníamos más de 400 en Juan Lacaze, algo más de 200 en Nueva Palmira, 137 en Tarariras y 131 en otras localidades. Son datos que teníamos actualizados hasta el lunes.
Colonia y Carmelo aparecen con números muy cercanos. ¿Es habitual que suceda eso?
Sí, siempre pasa algo parecido. Son las ciudades donde más se inscribe gente. A veces Colonia queda apenas por encima de Carmelo, o Carmelo por encima de Colonia. En este caso había solo cinco personas de diferencia hasta ese momento.
¿El total de 3.300 inscriptos incluye tanto las inscripciones presenciales como las realizadas por la web?
Sí, incluye todo: las inscripciones realizadas en los municipios y también las hechas a través de la página.
¿Ya está definido dónde trabajarán las personas que sean seleccionadas?
El destino lo define cada municipio, según sus necesidades. Pueden ser tareas de limpieza, apoyo en la Casa de la Cultura, trabajos en el corralón u otras áreas. Quedan a disposición de lo que cada municipio necesite.
¿Qué tipo de tareas realizarán?
Son tareas de obreros. Hay que tener en cuenta que no tienen una preparación previa, por eso se busca que sean actividades que no impliquen riesgo. Por ejemplo, si cortan pasto, se procura que sea con tanza y no con cuchillas. También se evitan trabajos en altura.
¿Van a contar con supervisión?
Sí. Siempre trabajan a cargo de un capataz del municipio. Dependiendo de la cantidad de personas, puede haber más de un capataz asignado.
Con 880 personas inscriptas en Carmelo, ¿cuántos cupos podrían corresponderle a la ciudad?
No está definido todavía, porque después se hace una distribución porcentual según la cantidad de inscriptos en cada municipio. El año pasado a Carmelo le tocaron alrededor de 50 personas y a Colonia unas 52. Podría estar en esa proporción.
El cupo total para todo el departamento es de 195 personas. ¿Cómo evalúa esa relación con la cantidad de inscriptos?
Está lejísimo de la realidad. Son 195 cupos para más de 3.000 personas inscriptas. Además, ahora el sistema es mensual, y eso hace que menos personas puedan acceder. Antes, cuando era quincenal, entraba más gente porque se dividía el cupo: trabajaban 15 días unos y 15 días otros.
¿Considera que el sistema anterior era mejor?
Para mí sí. Al trabajar 15 días, la persona podía cobrar por ese período y, a la vez, tener la posibilidad de hacer alguna changa u otra actividad. Ahora trabajan cuatro meses, pero con un ingreso que, con descuentos, no llega a 17.000 pesos. Ayuda, pero no soluciona la realidad económica de fondo.
¿Durante cuánto tiempo trabajarán quienes sean seleccionados?
El programa sería por cuatro meses, hasta octubre.
¿Qué lectura hace de esta cantidad de inscriptos?
Es realmente preocupante. Para los municipios es una solución porque van a contar con mano de obra que vienen reclamando hace tiempo. Pero para la realidad económica de la gente es pan para hoy y hambre para mañana. Hay muchas personas que necesitan trabajar y los cupos son muy pocos.
¿La situación actual del departamento incidió en esa demanda?
Sí. Este año se nota mucho más la falta de trabajo en Colonia. No se contemplaron los índices actuales de desocupación. Tenemos el mismo cupo que el año pasado, pero este año hubo cierres y dificultades en empresas e industrias que antes estaban funcionando. Eso afecta a todo el departamento.
¿Qué perfil tienen las personas que se están inscribiendo?
Hay de todas las edades. Han ido jóvenes, personas de 30 y pico, de 40 y pico, y también mayores de 50 años. El año pasado se veía mucho joven que buscaba su primera experiencia laboral, personas mayores de 50, y muchas mujeres jefas de familia. Este año lo veo más variado.
¿Eso marca una situación distinta?
Sí, porque atraviesa a todas las franjas etarias. Se nota mucho más la falta de trabajo. Hay gente que cuenta que ha llevado currículum por todos lados y no la llaman. Eso se repite mucho.
También se observa gente que sale a vender por su cuenta o se suma a ferias y emprendimientos. ¿Lo nota así?
Sí, muchísimo. La gente tiene cultura de trabajo, pero al estar tan complicado el tema laboral tiene que salir a buscar algo más concreto. Aunque el ingreso del programa no sea mucho, da cierta certeza: la persona sabe que a fin de mes va a cobrar esa plata, y eso ayuda con el alquiler, la garrafa y otros gastos.
¿Qué otras situaciones sociales han observado vinculadas a esta realidad?
Se nota mucho la precariedad, también en la vivienda. Hay más gente viviendo en asentamientos y también personas en situación de calle. Además, hay realidades que no siempre se ven: gente que tiene cuatro paredes y un techo, pero capaz no tiene para comer.
¿Eso se vio en experiencias anteriores del programa?
Sí. El año pasado tuvimos que hacer gestiones para conseguir leche en polvo, café y algo para que algunas personas pudieran desayunar. Incluso capataces compraban bizcochos o roscas entre ellos. También había vecinos que espontáneamente les acercaban galletitas, jugo o café caliente en invierno.
¿Cómo evalúa el trabajo que realizan las personas del programa en la ciudad?
Es muy importante. La ciudad cambia cuando están trabajando. Se nota la mano de obra y, en general, trabajan bien. La gente también lo reconoce y muchas veces se los agradece.
¿Cuándo sería el sorteo y cuándo comenzarían a trabajar?
Se supone que el sorteo sería la semana próxima, a nivel nacional, a través del Ministerio de Trabajo. En Colonia ya se venía haciendo de esa manera por transparencia. La fecha tentativa de inicio sería el 1.º de julio, pero todavía no está todo definido oficialmente.
¿Esa falta de definición genera incertidumbre?
Sí, porque la gente pregunta cuándo empieza y no se le puede dar una certeza. Se trabaja un poco en el aire hasta que estén confirmadas las fechas.


























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