El Poder Ejecutivo formalizó esta semana un dispositivo técnico de alcance nacional para enfrentar al picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus), una plaga exótica invasora que amenaza a diversas especies de palmeras en Uruguay. La medida quedó establecida en el Decreto N.º 19/026, que crea un Grupo Asesor ad hoc integrado por especialistas de distintos organismos públicos y privados.
El decreto designa al Ministerio de Ambiente como organismo referente para la articulación de la respuesta, a través de la Dirección Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos. Desde allí se coordinará el trabajo técnico entre los expertos involucrados y se definirá la estrategia común de intervención.
Según recordó el ministro interino de Ambiente, Óscar Caputi, el texto legal “formaliza el trabajo de un grupo de especialistas uruguayos que viene actuando de manera ininterrumpida desde junio de 2025, con alto compromiso en el asesoramiento técnico para la definición de acciones en todo el país”. La norma, explicó, otorga un marco institucional a una labor que ya estaba en marcha frente al avance de la plaga.
Un esquema por zonas y un objetivo prioritario
El grupo asesor tendrá a su cargo la evaluación de las medidas de control aplicadas hasta el momento, la definición de nuevos tratamientos y la delimitación de un cordón sanitario destinado a proteger los palmares nativos de Rocha y Paysandú, considerados ecosistemas prioritarios para la conservación. También deberá identificar líneas de investigación científica que permitan mejorar la detección temprana y la eficacia de las respuestas.
Los especialistas segmentaron la situación del picudo rojo en el país en tres áreas diferenciadas: una zona donde la plaga se encuentra establecida —como ocurre en Montevideo y San José—; un área de contención, en la que se aplican medidas de control masivo; y una franja de vigilancia, con protocolos de acción rápida ante eventuales focos.
El objetivo central del dispositivo es doble: frenar la expansión del insecto dentro del territorio nacional y evitar su propagación hacia otros países de la región, al tiempo que se preservan los palmares nativos, ecosistemas de alto valor ambiental, cultural y paisajístico, que albergan una biodiversidad asociada singular.
Una amenaza detectada en 2022
El picudo rojo fue detectado por primera vez en Uruguay en 2022. Desde entonces, su capacidad de dispersión y el daño que provoca en las palmeras han generado preocupación entre autoridades, investigadores y gobiernos departamentales. Su avance representa una amenaza directa para los palmares de Rocha y Paysandú, considerados patrimonio natural emblemático del país.
El decreto prevé un trabajo conjunto entre ministerios, intendencias, instituciones públicas y privadas, la academia y organizaciones de la sociedad civil. La apuesta oficial es una respuesta coordinada, basada en evidencia científica y con alcance nacional, frente a una plaga que, por su naturaleza, no reconoce fronteras administrativas ni departamentales.



























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