La llamada llegó con la urgencia de las malas noticias. Del otro lado de la línea, un hombre se presentó como comisario y le dijo a una mujer de Carmelo aquello que cualquier madre teme escuchar: su hijo había protagonizado un accidente grave y la situación podía terminar con él preso.
Pero no había comisario. No había trámite urgente. No había solución legal posible a cambio de dinero. Según la denuncia radicada en la Seccional 3ª de Carmelo, se trataba de una estafa telefónica bajo la modalidad conocida como “cuento del tío”, una maniobra que combina miedo, presión y una historia falsa para llevar a la víctima a actuar sin tiempo para pensar.
El supuesto policía le aseguró a la mujer que el caso podía “arreglarse” si pagaba una suma de dinero. Primero, la víctima realizó giros por 16.000 pesos uruguayos y 300 dólares. Luego, siempre bajo instrucciones telefónicas, fue inducida a solicitar un préstamo bancario por 242.600 pesos.
El último paso del engaño ocurrió en la vía pública. La mujer entregó el dinero en efectivo a un hombre vestido de azul, que se presentó como “ayudante del comisario”. Tras recibir la suma, el individuo se retiró del lugar y huyó.
La Policía investiga ahora el caso para identificar a los responsables de la maniobra. La denuncia vuelve a poner bajo alerta una modalidad delictiva que se apoya en un recurso tan viejo como eficaz: provocar temor por un familiar cercano y exigir una respuesta inmediata.
En este tipo de hechos, las autoridades recomiendan cortar la comunicación, verificar directamente el estado del familiar mencionado y comunicarse con la Policía antes de realizar cualquier pago, giro o entrega de dinero.

























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