En Uruguay, 40.200 niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 17 años realizan algún tipo de trabajo infantil, lo que representa casi el 7% de la población en esa franja etaria. Así lo revela la Encuesta Nacional sobre las Actividades de Niñas, Niños y Adolescentes 2024 (ENSANNA), presentada este lunes 8 de setiembre en la sala Enrique Erro por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), junto a la OIT, UNICEF, el Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Comité Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (CETI).
El estudio confirma que el fenómeno golpea con más fuerza en el interior del país, donde alcanza el 7,7%, frente al 5,2% en Montevideo. Además, resalta una diferencia de género: las niñas están más expuestas al trabajo no remunerado en el hogar, principalmente en tareas de cuidados y servicios domésticos considerados peligrosos.
Durante la apertura, la subinspectora general de Trabajo y presidenta del CETI, Andrea Bouret, destacó que la encuesta incorpora por primera vez la medición del trabajo de cuidados no remunerado, lo que permite “visibilizar la responsabilidad que muchos menores asumen en sus hogares y comprender cómo estas tareas afectan su desarrollo y su rendimiento escolar”.
La representante de la OIT en Uruguay, Patricia Roa, señaló que el trabajo infantil “es un obstáculo directo para el ejercicio de derechos, el desarrollo de trayectorias educativas y la igualdad de oportunidades”, y subrayó la importancia de contar con datos actualizados para diseñar estrategias efectivas.
El vicepresidente del INAU, Mauricio Fuentes, advirtió que se trata de un problema estructural: “El instituto está en primera línea en la detección y acompañamiento de niños en situación de trabajo infantil, pero esto debe enfrentarse en coordinación con todo el sistema de protección social”.
La presentación técnica de los resultados estuvo a cargo de Fiorella Di Landri, jefa del Departamento de Estudios Sociodemográficos del INE, quien precisó que la cifra de más de 40.000 menores equivale a pasar “de porcentajes a números concretos que interpelan de manera directa”.
En el cierre, el ministro de Trabajo, Juan Castillo, fue contundente: “No hay nada para aplaudir. Cada número, cada gráfica, es una puñalada que nos obliga a asumir nuestra cuota de responsabilidad”. El jerarca enfatizó que “cuando hablamos de más de 40.000 niñas, niños y adolescentes, estamos frente a un verdadero flagelo, y no podemos acostumbrarnos a que esta situación se repita cada cierto tiempo”.
El gobierno reafirmó su compromiso para redoblar esfuerzos y trabajar en nuevas medidas que permitan revertir una realidad que sigue afectando a miles de familias uruguayas.



























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