En el Municipio de Carmelo, las reglas del juego parecen tensarse hasta el límite de la legalidad. Lo que podría leerse como simples “formalidades” en la conducción de las sesiones se transforma, a la luz de la normativa nacional, en un posible incumplimiento de fondo, asegura el politólogo y especialista en descentralización Abel Oroño, al ser consultado por las reuniones de trabajo y sesiones que se desarrollan en nuestra ciudad.
En el orden del día de una sesión reciente, un asunto fue mencionado brevemente por el alcalde, quien señaló que ya había sido tratado ese mismo día, pero fuera del ámbito formal, en una reunión de trabajo previa.
El hecho plantea la pregunta: ¿puede un tema resolverse de manera informal y luego presentarse en la sesión como asunto cerrado? La respuesta, para quienes exigen transparencia, es que no.
Más grave aún, un concejal que ocupaba transitoriamente el lugar de alcalde trató colaboraciones económicas sin abrir el debate, planteando el tema y respondiéndose a sí mismo por la negativa. En otro momento, asumió la función de ordenador de gasto, un rol reservado exclusivamente al alcalde.
El punto de mayor fricción jurídica está en el mecanismo de suplencia: aunque el reglamento departamental permite que el alcalde ceda su lugar a un suplente, la ley nacional no lo contempla. “No hay ningún reglamento que esté por encima de una ley”, advirtió Oroño,
Lo que está en juego no es solo la interpretación de una norma, sino la legitimidad misma de las decisiones del órgano. Si las prácticas señaladas se confirman, podrían derivar en la anulación de actos administrativos, en cuestionamientos políticos e incluso en acciones legales. Y, sobre todo, pueden erosionar la confianza de los vecinos en la institución más cercana a su vida cotidiana.
En una ciudad como Carmelo, donde la política municipal es el espacio de gestión más inmediato, la línea entre la eficiencia y la vulneración de la ley no puede ser tan difusa.
Cuando el municipio se sienta a deliberar, debe hacerlo dentro de la sala, no en los pasillos.



























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