Los trabajadores del Frigorífico Establecimiento Colonia, agrupados en Alpec, volverán a reunirse con representantes de la empresa el martes 17 de marzo por la mañana en la planta de Tarariras, en una instancia considerada clave dentro del proceso de reestructura que atraviesa el establecimiento.
El encuentro se realizará después de una primera reunión en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, donde la empresa expuso su diagnóstico sobre la situación de la planta. En ese ámbito, Marfrig señaló que necesita reducir la plantilla, aunque planteó que ese ajuste se haría mediante retiros voluntarios e incentivos económicos, y no a través de despidos obligatorios.
La definición del mecanismo no elimina la preocupación de los trabajadores, que siguen a la espera de precisiones sobre el alcance real de la propuesta y sobre las condiciones en que podría retomarse la actividad. El punto central de la negociación ya no es solo la forma en que se concretaría la reducción de personal, sino también si la planta podrá sostener un nivel de funcionamiento que permita preservar empleos en el mediano plazo.
Desde el sindicato se presentaron propuestas orientadas a mantener abierta la negociación y a discutir alternativas para la continuidad productiva. Esa postura busca desplazar el eje de la discusión desde el ajuste laboral hacia la viabilidad futura del frigorífico, en una zona donde la actividad industrial tiene peso en el entramado económico y social.
La reunión del martes aparece, así, como una instancia decisiva pero todavía frágil. Hay diálogo entre las partes y voluntad de evitar una salida traumática, aunque persiste la incertidumbre sobre la estabilidad de cualquier eventual acuerdo. En Tarariras, lo que está en juego no es solo una reestructura empresarial, sino también la posibilidad de sostener una fuente de trabajo con impacto directo en decenas de familias y en la dinámica de la comunidad.


























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