La distribuidora Nofrock S.A.S. se convirtió en la nueva propietaria de la planta de la cooperativa láctea Calcar, ubicada en Tarariras, departamento de Colonia. La adjudicación fue confirmada por el juez de concursos, Leonardo Méndez, 48 horas después de recibir el informe de la sindicatura. La firma había sido la única oferente en el proceso, y su propuesta económica alcanzó los US$ 3,6 millones, según consta en el decreto al que accedió El País.
La adquisición representa un nuevo capítulo para la planta, que cesó su actividad el pasado 2 de abril y, tras ese cierre, fue sostenida por los propios trabajadores mediante un régimen de autogestión. El objetivo: mantener en funcionamiento la unidad productiva y mejorar su valoración ante eventuales interesados. Esa etapa culminó el 21 de julio, cuando se presentó la oferta de Nofrock.
De la distribución al rubro industrial
Nofrock S.A.S. es una empresa joven en el mercado local, surgida a partir de la fusión de las distribuidoras Almadu y Nevaluk, ambas dedicadas al transporte y comercialización de productos de diversas marcas uruguayas. La firma nació, en parte, vinculada al directorio de Calcar, pero dos meses después de su fundación, se enfrentó al cierre de la planta.
“Nos quedamos agarrados de nada”, reconoció en diálogo con el matutino El País su director, Marcel Dubois, aludiendo a la sorpresiva clausura de la histórica cooperativa. Desde entonces, según explicó, no mantuvieron más contactos con los antiguos responsables de Calcar.
Inversiones y expectativas
Antes de la adjudicación formal, Nofrock ya había invertido alrededor de US$ 100.000 para poner en marcha la planta. Sin embargo, Dubois estimó que el monto real ascendió a US$ 200.000, debido a reparaciones urgentes en maquinaria realizadas durante la última semana de operaciones.
Actualmente, la planta funciona con una capacidad muy por debajo de su potencial. Según datos de la Asociación Laboral de Trabajadores de Calcar (Altrac), la unidad puede procesar entre 250.000 y 300.000 litros diarios, aunque hoy apenas se industrializan unos 50.000 litros.
El proyecto de Nofrock, no obstante, es ambicioso. Si bien en el corto plazo la meta es abastecer el mercado interno, la empresa apuesta a expandirse regionalmente. El propio Dubois reconoció que la exportación es una meta de mediano y largo plazo, que requerirá tanto inversiones como certificaciones específicas, además de una ampliación de la cadena de comercialización y del personal operativo, hoy estimado en 60 trabajadores.
Sin cambios en la línea de productos
Consultado por El País, Dubois aclaró que no se prevé, por el momento, ampliar la línea de productos. La empresa continuará ofreciendo yogures, postres, leche y quesos ya presentes en el mercado, dado que diversificar requeriría «inversiones muy grandes».
Pese a la caída en el consumo de leche en el mercado uruguayo —factor que condiciona al sector—, la apuesta de Nofrock se sostiene en la posibilidad de revitalizar una planta emblemática para Colonia, ahora con una visión de expansión sostenida y con la promesa de sostener los puestos laborales que aún se mantienen activos.

























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