En una charla sobre salud mental realizada en Nueva Helvecia, la psicóloga social clínica Sussy Bentancour —docente de la Organización Panamericana de la Salud (OPS)— advirtió que el departamento de Colonia encabezaba las tasas de suicidio en Uruguay. La afirmación, formulada en el marco de una actividad preventiva dirigida a la comunidad, puso el foco en la vulnerabilidad de niños y adolescentes frente a los factores de riesgo asociados a la salud mental.
No obstante, días después, una nota publicada en La Diaria Colonia por el periodista Francisco Abella introdujo una perspectiva distinta, basada en los últimos datos divulgados por el Ministerio de Salud Pública (MSP). Según el informe oficial correspondiente a 2024, Colonia no lidera actualmente las estadísticas nacionales: con una tasa de 24,8 suicidios por cada 100.000 habitantes, el departamento se ubica en una posición intermedia a nivel país.
El valor representa una disminución frente al máximo alcanzado en 2022, cuando la tasa llegó a 31,8, y también respecto a 2023, que cerró con 29,4. Pese a esta baja, los registros continúan siendo más elevados que los de años anteriores a la pandemia: en 2019, por ejemplo, la tasa era de 19,9.
El informe del MSP subraya que las tasas departamentales pueden presentar variaciones significativas de un año a otro, especialmente en territorios con menor población, lo que exige una interpretación prudente. Sin embargo, la evolución reciente en Colonia sugiere una posible reversión de la tendencia alcista que marcó los últimos años.
En el plano nacional, la tasa de suicidios fue de 21,35 en 2024. La brecha entre sexos permanece inalterada: 33,3 en hombres y 10,1 en mujeres. Las cifras más altas se concentraron en adultos mayores —con un pico de 38,2 entre quienes tienen entre 85 y 89 años— y en jóvenes de 20 a 24, franja en la que se alcanzó un récord histórico de 33,2.
Treinta y Tres (39,6), Río Negro (35,5) y Rocha (34,9) fueron los departamentos con mayor tasa, mientras que Montevideo (17,8), Salto, Maldonado y Canelones cerraron el año con los índices más bajos.
La advertencia planteada por Bentancour en Nueva Helvecia no pierde validez. Su diagnóstico refleja una preocupación fundada en la evolución reciente de los indicadores y en las carencias persistentes en materia de prevención. Al mismo tiempo, los datos oficiales actualizados ofrecen una lectura más matizada, que invita a seguir monitoreando el fenómeno con atención, sin caer ni en alarmismos ni en falsas señales de optimismo.
Colonia ya no lidera las cifras, pero sigue lejos de las zonas más estables del país. Y el debate, informado y plural, sigue siendo indispensable.


























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