A un año de asumir como alcalde de Carmelo, Luis Pablo Parodi evalúa el inicio de su gestión, la reorganización del municipio, el manejo de los residuos, la incorporación de tecnología y la búsqueda de inversiones. También analiza las limitaciones del gobierno local, la situación turística y los proyectos que dependen de decisiones departamentales o nacionales.
—¿Cuál fue la primera decisión de su gestión?
—Abrir el municipio y comenzar a planificar con todos los sectores. Al día siguiente de las elecciones nos reunimos con quienes habían sido candidatos a alcalde y con los concejales que encabezaron listas. Antes de asumir también habíamos iniciado contactos por el plan de invierno. El día de la asunción, a las siete de la mañana, mantuvimos una reunión de casi dos horas con los funcionarios, los capataces y los responsables de las distintas áreas.
—¿Qué encontró al asumir?
—Encontramos problemas de coordinación y falta de diálogo en algunos sectores. Por eso buscamos que los funcionarios participaran en la organización del trabajo. La gestión no podía hacerse únicamente desde el alcalde o el Concejo Municipal. Había que integrar a quienes realizan diariamente las tareas operativas, administrativas y del cementerio.
—¿Qué prioridad estableció?
—La recolección de residuos. Entendimos que era necesario modernizarla, reorganizar los recorridos y mejorar la coordinación con los funcionarios. También convocamos al Comité de Emergencia porque consideramos fundamental que funcione de manera permanente y coordinada.
—¿Por qué cuestiona el traslado de residuos a Conchillas?
—Porque genera un desgaste importante de los vehículos, tiempo de traslado y costos. El viaje hace perder prácticamente un recorrido completo de recolección. De unos 26 o 27 traslados, solamente tres se realizan a Nueva Palmira. Planteamos que la próxima licitación revise la ubicación de la planta de transferencia.
—¿Se redujeron los basurales?
—Algunos fueron eliminados y otros disminuyeron. Es un proceso que requiere presencia permanente. También se trabajó con comercios para retirar cartón y plástico por separado, evitando que esos materiales terminen en los contenedores o sean depositados en terrenos municipales.
—¿Qué cambiará con el Plan Vale?
—Habrá una planta de acopio, compactación y enfardado de cartón y plástico. El sistema permitirá conocer dónde se recogió cada material, cuánto pesa, cómo fue procesado y a qué destino se vendió. También queremos incorporar a instituciones educativas que ya reúnen materiales reciclables. Podrán llevarlos a la planta, compactarlos y mantener la libertad de comercializarlos.
—¿Dónde funcionará la planta?
—Detrás de los barracones, en una zona que no está poblada. El proyecto incluirá equipamiento, balanzas, un sistema de trazabilidad, cuatro camiones y personal destinado específicamente a la recolección de cartón y plástico.
—¿Cómo se incorporará la tecnología?
—Cada contenedor tendrá un chip y algunos dispondrán de sensores para medir su nivel de carga. Los camiones también tendrán dispositivos que permitirán identificar si un contenedor fue levantado y a qué hora. Con esa información se podrán modificar recorridos y reubicar contenedores según el uso real.
—¿Qué utilidad tendrá para los vecinos?
—La ciudadanía podrá consultar en una aplicación si el camión pasó, dónde se encuentra y cuál es el horario previsto. También podrá realizar solicitudes por poda, chatarra, alumbrado u otros servicios. Cada reclamo generará un número de seguimiento y permitirá medir cuánto demora el municipio en responder.
—¿La tecnología resolverá los problemas de limpieza?
—No por sí sola. Lo que hace es ordenar y concentrar información que hoy llega por llamadas, mensajes, funcionarios o concejales. La tarea seguirá dependiendo de los vehículos, el personal y la coordinación con la Intendencia. La tecnología permitirá controlar mejor lo que se hace y ofrecer información más clara.
—¿Cómo se logrará que los hogares separen sus residuos?
—Será un proceso gradual. Se comenzará con residuos orgánicos en algunas zonas y se entregarán recipientes específicos. También habrá puntos verdes para cartón y plástico. La materia orgánica representa una parte importante de lo que llega a los contenedores, por lo que retirarla puede reducir considerablemente el volumen.
—¿Alcanza con la concientización?
—No. También se necesita fiscalización. La normativa departamental sobre residuos es antigua y debe actualizarse. Los alcaldes hemos solicitado participar en esa revisión. Se necesitan sanciones adecuadas y herramientas tecnológicas, como cámaras, porque la cantidad de inspectores departamentales es limitada. Los municipios también deberían contar con posibilidades de fiscalización.
—¿Qué lugar ocupó el mantenimiento cotidiano?
—Es la tarea que más tiempo demanda. La limpieza de barrios y cunetas, los residuos, el cordón cuneta, el asfaltado, los espacios públicos, los terrenos baldíos y las aguas servidas son asuntos diarios. La gestión debe proyectar la ciudad, pero no puede descuidar sus obligaciones básicas.
—¿Por qué el municipio comenzó a buscar inversiones?
—Porque entendemos que debe conseguir recursos fuera de su presupuesto y posicionar a Carmelo en la región. La ciudad tiene una ubicación geográfica estratégica, pero los procesos de desarrollo requieren una mirada de 15 o 20 años. No se trata solamente de esperar inversiones, sino de definir qué puede ofrecer Carmelo y bajo qué condiciones.
—¿Qué plantearon al Gobierno nacional?
—Solicitamos conocer con claridad las reglas fiscales, las exoneraciones vigentes y las condiciones que enfrenta un inversor. Hay beneficios previstos para astilleros y embarcaciones deportivas, entre otros sectores. El objetivo es elaborar un documento y avanzar en consultas con Aduanas y los ministerios de Economía, Turismo e Industria.
—¿Ya existen inversores interesados?
—No hay proyectos concretos anunciados. Primero necesitamos estudios profesionales que indiquen cuáles son los sectores viables. Se habla de turismo, industria náutica o actividades educativas, pero las decisiones no pueden basarse en percepciones. Hay que trabajar con datos y presentar proyectos desarrollados.
—¿Qué papel tendría el comercio local?
—No puede quedar afuera. El desarrollo debe fortalecer primero a las empresas de Carmelo y luego complementarse con inversiones nacionales o extranjeras. En las reuniones participaron representantes de la Intendencia, de la Oficina de Inversiones y del Centro Comercial.
—¿Carmelo conoce realmente su actividad turística?
—No con el nivel de detalle necesario. Existen cifras del departamento de Colonia, pero no sabemos con precisión cuántas personas visitan Carmelo, cuánto gastan, cuánto tiempo permanecen ni cuántos empleos dependen del turismo. Por eso es importante avanzar en un observatorio que genere información por ciudad y destino.
—¿Qué modelo turístico propone?
—Una visión local, pero también regional. Carmelo debe trabajar con Nueva Palmira, Conchillas y localidades cercanas de Soriano. La región puede ofrecer naturaleza, patrimonio, náutica, cultura y producción. Para eso se necesita profesionalizar la gestión turística y evitar que cada localidad actúe de manera aislada.
—¿Qué situación tiene el Hotel Casino Carmelo?
—Existe una iniciativa privada que fue presentada ante el Ministerio de Turismo y consultada con el Ministerio de Economía, la Dirección Nacional de Casinos y la Intendencia. Se necesitan informes y una resolución. La posición del municipio es que debe existir una respuesta rápida: avanzar con el proyecto o descartarlo y buscar otro camino.
—¿Cuál sería la alternativa?
—La venta del inmueble con destino hotelero y exigencias menores que las planteadas anteriormente. También pedimos apoyo a la Corporación Nacional para el Desarrollo para conocer el estado real del edificio, sus posibles usos y la inversión necesaria. Antes de promoverlo, hay que saber para qué sirve y cuánto cuesta recuperarlo.
—¿Qué faltó en este primer año?
—Los procesos llevan más tiempo del previsto. Se avanzó en organización, vínculos institucionales, residuos y proyectos de modernización, pero quedan tareas pendientes en infraestructura, limpieza y mantenimiento. También falta contar con estudios económicos y turísticos que permitan tomar decisiones con mayor precisión.
—¿Cuál será el eje del segundo año?
—Consolidar los proyectos iniciados. Hay que implementar el Plan Vale, avanzar en la digitalización de los servicios, mejorar la recolección, profesionalizar la gestión y sostener el mantenimiento diario. Al mismo tiempo, Carmelo debe continuar relacionándose con organismos nacionales, universidades, municipios y ciudades de la región para generar oportunidades concretas.


























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