Rendir cuentas es una idea que puede parecer sencilla a primera vista. En realidad es un concepto que no sólo es teóricamente complejo, sino que su definición práctica suponen la muy elaborada y fina articulación de un amplio conjunto de normas, actores, instituciones y procedimientos. Pedir que se rindan cuentas es cosa fácil. Diseñar y operar una política pública con ese propósito es mucho más difícil.
Una política de rendición de cuentas debe ser entendida como el conjunto de instituciones, normas y procedimientos que tiene como propósito fortalecer la legalidad y el sentido democrático de las responsabilidades públicas y sancionar (positiva o negativamente) a los actores que las asumen. Por ello, debe ser diseñada y practicada como una política transitiva y subsidiaria orientada a fortalecer la responsabilidad del ejercicio de la función pública y no como un fin en sí misma.
Por eso conviene advertir que la rendición de cuentas no equivale al derecho de acceso a la información pública ni es sinónimo de transparencia. Se trata de conceptos que se refuerzan recíprocamente, pero que no significan lo mismo.
La rendición de cuentas, así entendida, supone un ejercicio que va un paso más allá del control y de la evaluación de ingresos y egresos públicos, para situarse en una relación entre entidades responsables de ejercer recursos públicos (de cualquier naturaleza) y entidades responsables de verificar que esos recursos se han obtenido o ejercido de conformidad con las normas en vigor. (- Sergio López Ayllón y Mauricio Merino. La rendición de cuentas: perspectivas y retos*).
Querer comprender
Carmelo Portal consultó a tres concejales, repasó el audio de presentación y concluye que a la Rendición de Cuentas 2020/2021 le falta un documento complementario de aclaración en principio de que significa cada uno de los nombres en «rubros» donde aparecen, por ejemplo los egresos.
Le pedimos a los concejales consultados que nos definieran qué trata el rubro «Mantenimiento Operativo», los tres nos dijeron cosas distintas, principalmente en dos casos con dudas «creo que debería ser…». Nadie respondió en forma concluyente, incluso uno señaló no tener idea. Hablamos de un gasto que representa la suma de $585.293 pesos.
Por ejemplo en Ayuda Social ($ 335.398) y Covid 19 ($254.137); la alcalde Alicia Espíndola cuando explica de que tratan ambos casos menciona lo mismo. La inversión ahí se fue en barométricas y canastas).
En ropa de funcionarios surge una inversión de $48.440 pero también aparece dentro de los proyectos de la OPP, Literal B por un monto de $392.940 bajo el nombre uniforme funcionarios. Debe haber algún motivo. Un concejal nacionalista nos explicó que para él «creo que los 48.440 se fueron en la compra de botas», pero en ninguna parte del documento aparece la aclaración. Recordemos que estamos ante una rendición de cuentas.
En el documento entregado solamente a los concejales, al que pudimos acceder por gentileza del Concejal Martín Manitto (PN), quien permitió que tomáramos fotografía del mismo, están los proyectos de la OPP, Literal B. Aquí si aparece identificado en que se invirtió, pero hay una sorpresa.
Allí la inversión de $1.757.065 se distribuye en Uniformes Funcionarios, Mejora de Pluviales, Huerto Carmelo y Banco de Materiales. Así aparece en el documento escrito. Sin embargo en la presentación hablada se aclaró que el dinero que surge para «banco materiales» se destinó a otra cosa: cámaras sépticas.
En ninguna parte de la Rendición de Cuentas surge esta aclaración.
A esta rendición le falta todo lo importante que el vecino debe saber: en qué se gasta el dinero del contribuyente.
A modo de ejemplo en el rubo «Espacios Públicos», solo surge la inversión de $ 243.760. No aparece por ningún lado en que lugares se invirtió todo ese dinero, ¿en que plazas?, ¿en algún parque?, ¿donde esta ese dinero en obra pública?
En Necrópolis se dijo en la rendición que ese dinero entre otras cosas va para la compra de ladrillos, pero curiosamente enseguida hay un ítem que dice «material de obra», ¿por qué los ladrillos no son considerados «material de obra»?. Reiteramos debe haber una respuesta técnica, pero no está documentada.
Los ejemplos se multiplican. En el rubro «contrataciones» que se gastó $117.413 un concejal del oficialismo nos aclaró que se trataba de una sola contratación, no recordaba bien el motivo pero vinculaba la contratación de una maquinaria. Pero en la Rendición de Cuentas, la Alcalde Espíndola dijo otra cosa, mencionó que ese gastó fue derivado en «los canaletones del Barrio Gil» y en contratar «a fin de año un recolector, cuando se rompió uno aquí», comentó.
En repuestos y reparaciones se invirtieron $ 254.137, según la alcalde ese dinero se fue en «pinchazos, cubiertas y repuestos».
A la rendición de cuentas le falta conformar el marco metodológico de ese trabajo, explicar el nombre de cada rubro, lo que involucra, y ser más preciso en informar sobre el impacto del gasto en el territorio.
De lo contrario es un listado de números sin ninguna aproximación ciudadana. La gente común e incluso los mismos actores políticos parecen que no entienden de qué estamos hablando.


























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