El jefe de Policía de Colonia Comisario General (R) Paulo Adán Costa describió, en una entrevista realizada en Radiolugares, la falta de personal como un problema “casi estructural”, señaló que actualmente existe un policía cada 406 habitantes en el departamento y reconoció que buena parte de la respuesta policial frente al delito sigue siendo “muy reactiva”. Al mismo tiempo, aseguró que no existen territorios controlados por organizaciones criminales y adelantó que se prepara una operación de magnitud, coordinada con otras unidades y bajo la dirección de Fiscalía.
Durante una extensa entrevista, el jerarca trazó un diagnóstico sobre la seguridad en Colonia y sostuvo que el departamento enfrenta una realidad que combina crecimiento poblacional, elevada movilidad territorial, limitaciones de recursos humanos y modalidades delictivas que ya no se circunscriben a una única jurisdicción.
Según explicó, Colonia cuenta actualmente con un policía cada 406 habitantes. Agregó que entre los censos de 2011 y 2023 el departamento aumentó su población en unas 8.400 personas y destacó el movimiento adicional generado por el turismo. En ese contexto, calificó la disponibilidad de personal policial como un problema que “viene casi estructural”.
El jefe informó que se encuentra en marcha un llamado del Ministerio del Interior para cubrir vacantes y estimó que los nuevos funcionarios podrían incorporarse el próximo año, una vez completadas las etapas de selección y formación.
También señaló una particularidad en la composición de la fuerza: menos del 40% de quienes ingresaron en los dos últimos llamados serían personas radicadas en Colonia. A su entender, el hecho de que parte de los funcionarios viva en departamentos vecinos también repercute en el servicio.
Una Policía “muy reactiva”
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la forma de respuesta frente al delito. El jefe reconoció que la Policía trabaja de manera “muy reactiva”, es decir, interviene en numerosos casos una vez que el hecho ya ocurrió.
“Nosotros tenemos una forma de resolver los problemas que somos muy reactivos”, expresó al referirse a la preocupación de las víctimas y al esclarecimiento posterior de los delitos.
El jerarca sostuvo además que la prevención requiere participación ciudadana y mencionó lo que definió como una “muy baja percepción de los riesgos”, con vehículos sin trabas, llaves colocadas o bienes expuestos. También reconoció que existen víctimas que no presentan denuncias por distintas razones.
Casi 700 motos incautadas
En relación con las acciones desarrolladas en el territorio, informó que desde el 3 de enero fueron incautadas casi 700 motos en todo el departamento.
La Policía mantiene operativos junto con la Dirección de Tránsito y Policía Caminera y ha reforzado los controles en distintas localidades. En Carmelo, uno de los objetivos señalados es reducir las picadas de motos.
“¿Es suficiente? No, no es suficiente. Pero creo que esa línea nos está dando resultados”, afirmó sobre las incautaciones.
Niega territorios bajo control criminal
Consultado sobre la eventual existencia de zonas controladas por organizaciones delictivas, el jefe fue categórico y señaló que en Colonia no tiene registrada una situación de esas características.
Sin embargo, reconoció la existencia de bocas de venta de drogas y recordó investigaciones vinculadas con homicidios y lavado de activos. También sostuvo que el crimen es “muy dinámico” y que muchas investigaciones requieren coordinación con otras jefaturas y direcciones nacionales.
En ese sentido, explicó que la Policía trabaja en distintos departamentos compartiendo información, desarrollando tareas de inteligencia y realizando operaciones conjuntas.
Una nueva operación en preparación
El jerarca adelantó además que actualmente se trabaja en una “operación grande” que, según sus palabras, abarcará “varios aspectos del crimen”.
Indicó que el procedimiento se prepara de manera coordinada con otras unidades policiales y bajo la dirección de Fiscalía. No brindó detalles sobre objetivos, lugares ni personas investigadas.
El diagnóstico expuesto por el jefe muestra una Policía que reconoce limitaciones de personal y una fuerte dependencia de respuestas posteriores al delito, mientras apuesta a reforzar controles territoriales, mejorar la formación de los efectivos y ampliar la coordinación entre unidades ante fenómenos criminales que exceden las fronteras departamentales.

























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