Todo comenzó con algo que flotaba en el agua.
Personal de la Seccional 3.ª de Carmelo recorría la rambla en tareas de patrullaje preventivo cuando los efectivos observaron un objeto a la orilla del arroyo. Lo sacaron. Era un monedero. Dentro había una libreta de propiedad de una motocicleta.
En ese momento, el hallazgo era apenas eso: un monedero recuperado del agua y un documento que pertenecía a un birrodado. Pero la secuencia policial continuaría poco después en otro punto de la ciudad.
Personal del Grupo de Respuesta y Patrullaje (GEPP) se encontraba desplegado en el marco de los operativos Radar y Ñandubay cuando advirtió una motocicleta con dos ocupantes.
Según informó la Policía, al percatarse del control los ocupantes realizaron maniobras con la intención de evitarlo. La moto no llegó más lejos.
Los efectivos la interceptaron e identificaron a quienes viajaban en ella. Eran dos adolescentes. Ambos fueron trasladados a la dependencia policial para continuar con las actuaciones correspondientes.
Entonces las piezas comenzaron a coincidir. Al realizar las verificaciones, los funcionarios constataron que la motocicleta interceptada correspondía a un vehículo que había sido denunciado como hurtado momentos antes.
El procedimiento permitió así recuperar el birrodado y vincular la intervención de los dos adolescentes con el episodio que estaba siendo investigado.
La secuencia había comenzado, casi de manera incidental, con un objeto flotando junto a la rambla: un monedero que guardaba la documentación de una motocicleta. Después apareció la moto.
Y después, el control.
























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