Por Miguel Guaraglia
La Capilla Narbona tendrá una empresa encargada de su limpieza y mantenimiento, pero todavía no podrá ser visitada por turistas. Esa es, por ahora, la principal conclusión del proceso iniciado por la ONG que trabaja por la conservación del histórico bien ubicado en la zona de Carmelo.
José María Guaraglia, presidente de la organización, informó que al llamado para tareas de limpieza y mantenimiento se presentaron 11 propuestas. La apertura de sobres se realizó la semana pasada en Casa de la Cultura, con la participación de la escribana Oliver, y el tema fue tratado luego por la comisión de la ONG.
La empresa seleccionada tendrá a su cargo el corte de pasto, la limpieza de las instalaciones, el retiro de ramas y otras tareas de mantenimiento general del predio. El monto acordado es de 22.500 pesos mensuales, con intervenciones a requerimiento.
Según explicó Guaraglia, la decisión tomó en cuenta no solo el costo de las ofertas, sino también las herramientas disponibles, la forma de trabajo propuesta, las referencias y el cumplimiento ante BPS y DGI. La ONG debe rendir cuentas por el uso de fondos públicos, por lo que la regularidad administrativa fue uno de los puntos considerados.
El presidente de la organización señaló que varias ofertas quedaron descartadas por superar las posibilidades económicas de la ONG. Actualmente reciben una partida semestral de 280.000 pesos proveniente de la Comisión Nacional de Patrimonio, aunque el último pago correspondiente al segundo semestre de 2025 llegó recién en abril de este año. Ese atraso, dijo, obliga a administrar los recursos con cautela.
Las primeras tareas de limpieza tendrán una particularidad: antes de comenzar, está prevista una charla con arqueólogas vinculadas a Patrimonio, entre ellas Virginia Pereira, para indicar cómo deben realizarse los trabajos sin afectar el edificio. La capilla permanece cerrada desde setiembre del año pasado, por lo que el mantenimiento inicial demandará una intervención más amplia.
El segundo llamado, destinado al reacondicionamiento del contenedor que funciona como oficina, quedó sin adjudicación. La reparación incluye problemas en el techo, daños provocados por hormigas, además de aspectos vinculados al agua y la instalación eléctrica. Guaraglia explicó que los presupuestos recibidos fueron elevados, por lo que se analiza realizar un nuevo llamado, posiblemente con tareas más detalladas y divididas por etapas.
Cerrado
El punto que permanece sin resolución es la reapertura al público. La empresa seleccionada no tendrá a su cargo recibir visitantes ni mantener abierto el lugar. Por ahora, la ONG trabaja con la Comisión de Patrimonio para definir cómo se instrumentará ese funcionamiento.
La idea inicial es abrir viernes, sábados y domingos, pero todavía falta resolver quién estará en el lugar durante esos días. Guaraglia aclaró que esa persona no necesariamente deberá ser guía de turismo, ya que se proyecta un sistema de autoguiado con códigos QR y paneles informativos en las habitaciones. Su tarea sería abrir el bien, permanecer allí y asistir a los visitantes en caso de necesidad.
De todos modos, la reapertura no tiene fecha. “Queremos que sea lo más pronto posible”, señaló Guaraglia, aunque remarcó que la prioridad inmediata es dejar el lugar en condiciones y cumplir con los procedimientos exigidos para la conservación del monumento histórico.
La ONG también espera una partida comprometida por la Intendencia de Colonia, de 15.000 pesos mensuales, solicitada desde febrero. Según Guaraglia, esos recursos podrían destinarse justamente a contratar una persona para colaborar con la apertura del lugar. La gestión, sin embargo, continúa pendiente por trámites administrativos.
En paralelo, hay otras intervenciones en estudio. Para el 20 de junio se espera la visita de un equipo de la Universidad de la República, con técnicos del área de bienes culturales, para realizar un diagnóstico del retablo. También permanece en trámite una intervención vinculada al mirador, que depende de gestiones con el Ministerio de Transporte y Obras Públicas.
La situación deja una imagen concreta: la Capilla Narbona empieza a recuperar condiciones de mantenimiento, pero su potencial turístico continúa condicionado por recursos limitados, trámites pendientes y definiciones institucionales que aún no se resolvieron. Mientras tanto, el bien seguirá cerrado al público, a la espera de una reapertura que la ONG sostiene como objetivo, pero que todavía no puede anunciar.


























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