El Plan Piloto de Gestión Sostenible de Residuos y la Encuesta Municipal de Hogares 2026 tendrán una primera etapa de diagnóstico y luego una experiencia acotada en un barrio, un comercio y una institución educativa. La iniciativa busca relevar hábitos, corregir prácticas y preparar a la ciudad para nuevas formas de clasificación.
Carmelo comenzará a mirarse desde un lugar cotidiano y, a la vez, decisivo: la forma en que sus hogares, comercios e instituciones tratan los residuos que generan todos los días. El Plan Piloto de Gestión Sostenible de Residuos y la Encuesta Municipal de Hogares 2026 proponen construir, antes que una respuesta cerrada, una fotografía de situación: qué sabe la población, qué hace con sus residuos, qué confunde, qué prácticas repite y qué información falta para ordenar una gestión que involucra al gobierno local, a la Intendencia, a los trabajadores del servicio, a las instituciones educativas, a los comercios y a los vecinos.
En entrevista con la concejal Claudia Duarte y Jessica Figueredo, de la empresa Renaciti, se explicó que la iniciativa tendrá una primera etapa de diagnóstico de aproximadamente tres meses. Luego se desarrollará una experiencia piloto, también de unos tres meses, en la que se comenzará a separar residuos orgánicos y otros materiales seleccionados en un barrio, un comercio y una institución educativa.
La encuesta será por hogar. Está dirigida a una persona mayor de edad que tome decisiones sobre la gestión cotidiana de los residuos. Carmelo cuenta con unos 9.500 hogares y, para que el relevamiento tenga representatividad, se apunta a obtener al menos 390 respuestas.
¿Qué busca este plan piloto?
Jessica Figueredo:
Lo que busca es tener un diagnóstico de la situación actual de Carmelo: cómo las personas se vinculan hoy con sus residuos, qué información tienen disponible y cuál no. En esta primera etapa queremos entender el punto de partida. Carmelo puede tener características distintas a otras ciudades, seguramente las tiene, y por eso necesitamos un trabajo de territorio, más social que técnico en esta primera instancia. A partir de esa foto se podrán generar estrategias y lineamientos de acción acordes a la realidad local.
¿Cómo se va a trabajar?
Jessica Figueredo:
Primero se va a relevar la percepción ciudadana mediante una encuesta por hogar. Después se hará una etapa piloto de tres meses, donde se va a implementar la separación en principio de residuos orgánicos y algún otro residuo que vamos a seleccionar. La experiencia se hará en un barrio, un comercio y una institución educativa. La idea no es importar un modelo cerrado, sino combinar información, territorio y acompañamiento técnico para después tener un plan estratégico adaptado a Carmelo.
¿Qué son los residuos orgánicos?
Jessica Figueredo:
Son los restos de comida, lo que queda cuando cocinás o después de comer. Eso es lo que llamamos orgánico. Es importante diferenciarlo de otros residuos como poda, escombros o voluminosos, que son muebles, cocinas u otros objetos grandes que se rompen. Esos materiales no van en el contenedor general de la calle.
¿Por qué es importante hacer esa distinción?
Jessica Figueredo:
Porque hoy hay conceptos mezclados. La poda no va en el contenedor general, los escombros tampoco, los voluminosos tampoco. Queremos ver qué está tirando la gente en los contenedores y ordenar esa información. Cuando se separa correctamente, lo que parecía basura puede empezar a tener valor como residuo. Si todo se mezcla, se pierde esa posibilidad y además se generan problemas en la recolección, en los camiones, en los olores y en el destino final.
¿Cuál será el rol del gobierno local de Carmelo?
Claudia Duarte:
Desde el gobierno local entendimos que esto debía ir de la mano con otros procesos que se vienen para el departamento. El Plan Vale, del Ministerio de Ambiente en convenio con las intendencias, va a permitir trabajar con materiales como cartón, nylon y plástico. Carmelo será uno de los primeros lugares donde se va a implementar. Por eso nos pareció importante empezar también con los orgánicos y con la información a la población sobre cómo clasificar correctamente.
¿Qué es el Plan Vale?
Claudia Duarte:
Es un programa del Ministerio de Ambiente que se implementa mediante convenios con las intendencias. Aporta maquinaria y herramientas para trabajar con materiales reciclables como cartón, nylon y plástico. En Carmelo está previsto que comience el año que viene. Nosotros creemos que antes hay que preparar a la población, porque si una persona mezcla, por ejemplo, cartón con restos de comida, ese cartón puede perder valor o quedar inutilizado para algunos usos.
¿Por qué el plan pone tanto énfasis en informar?
Claudia Duarte:
Porque no alcanza solo con decir que hay que educar. También hay que informar qué pasa con cada residuo. Si alguien pone poda en una bolsa y además le agrega restos de comida, después un funcionario tiene que abrir esa bolsa, separar lo que corresponde y trabajar con malos olores o suciedad. Cuando la población conoce el proceso completo, puede entender mejor por qué se pide determinada conducta. No se trata solo de decir “esto está mal”, sino de explicar qué consecuencia tiene.
¿Qué problemas concretos se quieren corregir?
Claudia Duarte:
El objetivo es que los contenedores de residuos domiciliarios reciban exclusivamente residuos domiciliarios. Si se reducen los residuos que van allí, hay menos olores, menos suciedad y menos saturación. También se evitan daños en los camiones. Ha ocurrido que se tiren escombros en contenedores comunes; eso exige más esfuerzo a los trabajadores, puede romper el camión y afectar todo el servicio. Por eso la clasificación no es un tema abstracto: impacta directamente en la ciudad y en quienes trabajan en la recolección.
¿La encuesta apunta solo a residuos orgánicos?
Jessica Figueredo:
No. Vamos a trabajar sobre la percepción general de la ciudadanía respecto a los residuos. La encuesta es el punto de partida. Queremos que la complete la mayor cantidad posible de hogares, porque esa información será clave para diseñar una estrategia realista. Después también habrá un llamado a voluntarios para sumarse a la implementación del piloto.
¿Quién debe completar la encuesta?
Jessica Figueredo:
Debe completarla una persona por hogar, mayor de edad, preferentemente quien tome las decisiones cotidianas vinculadas a los residuos. La encuesta lleva alrededor de diez minutos, es sencilla y tiene opciones para marcar. Carmelo tiene unos 9.500 hogares y necesitamos al menos 390 respuestas para lograr una muestra representativa.
¿Cuánto durará la etapa de diagnóstico?
Jessica Figueredo:
Unos tres meses. No se relevarán solamente hogares; también se incluirán actores privados, instituciones educativas y otros elementos del territorio. A partir de esa información se pasará a la etapa de aplicación del piloto.
¿Qué pasará después del diagnóstico?
Jessica Figueredo:
Se elegirá un barrio, un privado y una institución educativa para empezar a separar y segregar residuos. También se trabajará en una campaña de comunicación para explicar con claridad qué va en el contenedor de la calle, qué no va, cómo se gestiona la poda, dónde se depositan los voluminosos y qué caminos existen para cada tipo de residuo.
¿Habrá contenedores diferenciados en toda la ciudad?
Claudia Duarte:
No en esta primera etapa. La implementación será paulatina. En el caso del Plan Vale, la idea inicial es trabajar con instituciones educativas y con un lugar físico donde se pueda recibir y clasificar correctamente. No se trata de poner de inmediato un contenedor para cada material al lado de los actuales, porque si se mezcla un residuo incorrecto se puede arruinar todo el resto. Primero hay que aprender, acompañar e ir avanzando en el tiempo.
¿Cómo se aborda el componente cultural del problema?
Jessica Figueredo:
La idea es entender los hábitos de las personas. Por qué hacen lo que hacen: si es por desconocimiento, por falta de interés, por falta de información o por otra razón. Eso hay que medirlo. A partir de ahí se podrá decidir si se informa más, si se colocan carteles, si se fiscaliza de otra manera o si se aplican otras medidas. Esta etapa de diagnóstico es justamente para no actuar a ciegas.
¿Cuál es la diferencia entre basura y residuo?
Jessica Figueredo:
La basura es aquello que se tira y no tiene valor, e incluso se transforma en un pasivo ambiental. El residuo, en cambio, cuando se separa, puede tener potencial de recurso. Ese es el cambio de paradigma: si todo va mezclado al contenedor, es basura; si se separa, puede tener otro destino y reducir impactos ambientales, sanitarios y operativos.
¿Qué papel tendrá Renaciti?
Jessica Figueredo:
Renaciti brindará acompañamiento técnico en territorio. Somos una empresa local que desarrolla tecnología para la gestión de residuos orgánicos, pero también trabajamos en diagnósticos y apoyo técnico. La idea es complementar la gestión del gobierno local con herramientas que permitan sostener el proceso en el tiempo.
¿Se utilizará el método Wormbin?
Jessica Figueredo:
El método Wormbin es una tecnología desarrollada por Renaciti para trabajar con la fermentación de residuos orgánicos. Permite recuperar ese residuo y conservar sus propiedades, atendiendo uno de los principales problemas de lo orgánico, que es su rápida putrefacción. Para aplicarlo es imprescindible separar. En Carmelo se prevé implementarlo como modelo de planta, con un lugar donde se lleven los orgánicos para ser procesados.
¿Qué resultado se espera?
Claudia Duarte:
No va a ser algo mágico ni se va a resolver en un año. Es un proceso que puede llevar toda una gestión. Pero si se logra que la población clasifique mejor, que los contenedores reciban lo que deben recibir y que haya más información sobre el recorrido de cada residuo, Carmelo podrá avanzar hacia una ciudad más limpia y con una gestión más ordenada.
El punto de partida será la encuesta. Antes de modificar hábitos, el plan se propone conocerlos. Antes de pedir cambios, busca saber qué entiende la población por basura, qué considera residuo y qué prácticas están instaladas en la vida diaria. En esa distancia entre lo que se tira y lo que todavía puede recuperarse, Carmelo comenzará a ensayar una nueva forma de mirar sus residuos.



























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