Los robos registrados en el complejo de barracones de Carmelo abrieron una discusión que va más allá de los hechos concretos. En la entrevista concedida a Radiolugares, el alcalde Luis Pablo Parodi presentó el problema como una combinación de robos de materiales, coordinación policial, falta de personal municipal durante el día y responsabilidades compartidas dentro de un predio donde funcionan distintas actividades.
El alcalde sostuvo que en los últimos días hubo robos “puntuales” y que las denuncias policiales fueron realizadas. Entre los materiales mencionó pedregullo, arena, cables, una linterna perteneciente a una empresa que trabajaba en el lugar y otros insumos depositados en el predio.
Según Parodi, en algunos casos la Policía encontró el material en el mismo lugar o cargado en carros tirados por caballos, y dispuso su devolución. También señaló que intervino Policía Científica y que hubo investigación de los episodios denunciados.
La primera línea de la respuesta municipal, en el relato del alcalde, está puesta en la coordinación con la Seccional 3ª, el comisario y el jefe de zona. Parodi remarcó que el Municipio trabaja “muy en conjunto” con la Policía y que la respuesta ante los hechos fue rápida.
Sin embargo, cuando la entrevista avanzó hacia el trámite judicial de los casos, el alcalde marcó un límite. Dijo no tener conocimiento específico sobre el proceso en Fiscalía y aclaró que se trata de asuntos técnicos de la Policía. También afirmó que el Municipio intentó dialogar con Fiscalía en otros temas y que no obtuvo respuesta.
Ese punto deja una señal política dentro de la entrevista: el Municipio se presenta como denunciante y coordinador con la Policía, pero no como actor con control sobre el camino judicial de los casos. La seguridad aparece así dividida entre varias instituciones: Municipio, Policía, Fiscalía, empresa de seguridad, Mides e Intendencia.
El eje más concreto de la entrevista surge cuando se habla de los horarios. La empresa de seguridad trabaja durante la noche y los fines de semana, en una franja que Parodi ubicó entre las 19 y las 7 horas. Los robos de materiales, en cambio, ocurrieron durante el día.
Ante la pregunta sobre quién controla el predio en ese horario, el alcalde reconoció que hay circulación de varios actores, como la Escuela Taller, Tránsito y personal municipal que ingresa por materiales, pero no una persona fija dedicada al cuidado del lugar.
“Es algo que está haciendo falta”, dijo Parodi. Según explicó, el mismo día en que se retiró el Ejército del lugar, el Municipio solicitó por expediente al Ejecutivo departamental, en diálogo con el intendente, personal municipal para cubrir esa tarea durante el día.
La solución que plantea el alcalde no está centrada en ampliar la seguridad privada, sino en asignar personal municipal con presencia cotidiana. En su explicación, esa presencia cumpliría una doble función: cuidado del predio y mantenimiento del espacio. También permitiría activar con rapidez el apoyo policial ante una situación irregular.
El estado físico del complejo aparece como otro factor. Parodi reconoció que hay “muy poco perímetro con cerco” y dijo que, cuando asumió la actual gestión, una parte importante del cerramiento ya no estaba. También confirmó que se cortaron calles internas de los barracones para evitar la circulación de vehículos y proteger materiales ubicados en el fondo del predio.
La entrevista también introduce el papel del Mides, que ocupa una parte de uno de los barracones como refugio. Parodi señaló que la responsabilidad del Ministerio es sobre el espacio que utiliza y sobre las personas que permanecen allí. De esa forma, volvió a marcar una división de competencias dentro de un mismo predio.
En paralelo al problema de seguridad, el alcalde informó que el lugar también está en proceso de reorganización por otros usos. Señaló que, por decisión comunicada por el intendente, en una zona del complejo se instalará el plan Vale, con compactadoras, enfardadoras, balanzas y mesas de trabajo. El Municipio, según dijo, había presentado otra propuesta para ubicar ese proyecto en otro predio municipal, pero el Ejecutivo departamental optó por los barracones por razones económicas.
Ese dato incorpora otra dimensión al problema: el complejo no solo requiere vigilancia, sino una definición clara sobre su uso, circulación interna, responsabilidades y convivencia entre actividades. Allí aparecen el depósito de materiales, el refugio, la Escuela Taller, dependencias municipales, futuros galpones del plan Vale y proyectos vinculados al camping o al uso turístico.
En ese marco, Parodi dijo que el Municipio pidió un estudio arquitectónico y urbanístico que contemple lo planificado para el lugar. También afirmó que se trabaja con Electrotecnia para mejorar la iluminación, luego de robos en focos y luminarias que dejaron zonas oscuras.
La construcción del tema que hace el alcalde tiene tres partes. Primero, delimita los robos como hechos puntuales y denunciados. Segundo, respalda la actuación policial como respuesta inmediata. Tercero, ubica el principal déficit en la gestión del predio durante el día: falta de personal fijo, poco cerco, circulación abierta y múltiples instituciones con responsabilidades parciales.
El mensaje que deja la entrevista es que la seguridad de los barracones no depende solo de patrullaje o denuncias. También depende de cómo se administra el espacio público, quién está presente durante el día, qué controles existen, cómo se ordenan los usos del predio y qué respuesta reciben las autoridades locales de los organismos con competencia en cada etapa.


























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