El Municipio de Carmelo comenzó a manejar una idea que, aunque todavía está en etapa inicial, apunta a resolver una vieja dificultad de movilidad local: la creación de un circuito de transporte público eléctrico, de alcance interno, con un minibús que recorra barrios, puntos de interés turístico y zonas como Zagarzazú.
La propuesta fue planteada en sesión por el alcalde Luis Pablo Parodi, quien explicó que en la ciudad no resulta rentable un circuito de transporte convencional y que, por esa razón, se estudia una alternativa de carácter gratuito o sostenida con apoyos institucionales.
“En Carmelo todo indica que no es rentable un circuito de transporte, pensamos en crear un circuito gratuito o con apoyos de ministerios. Hemos estado incluso preguntando precios y no son inaccesibles. Estamos hablando de la compra de una unidad que pueda dar servicio a la comunidad y al turismo”, señaló Parodi.
La definición deja ver dos planos del proyecto. Por un lado, aparece la voluntad política de incorporar una unidad eléctrica para uso municipal en movilidad pública. Por otro, surge la necesidad de transformar esa idea en un sistema viable, con recorrido, frecuencia, costos y objetivos bien definidos.
Ese es, por ahora, el punto central. La iniciativa existe, pero todavía debe atravesar una etapa de estudio que permita determinar si el servicio puede sostenerse en el tiempo y bajo qué formato. No se trata solamente de comprar un vehículo, sino de darle sentido a una red de circulación local que responda tanto a necesidades cotidianas de los vecinos como a la dinámica turística de Carmelo.
En esa lógica, el eventual circuito podría abarcar barrios de la ciudad, áreas de servicios, sectores de atractivo patrimonial y turístico, y espacios más alejados del centro urbano, como Zagarzazú, que por su ubicación y perfil aparece como una referencia natural dentro de cualquier esquema de conectividad interna.
La propuesta también se inscribe en una discusión más amplia sobre movilidad y desarrollo urbano. Carmelo arrastra desde hace tiempo el problema de una conectividad interna fragmentada, sin un sistema regular de transporte urbano que articule recorridos cortos dentro de la propia ciudad. En ese contexto, un minibús eléctrico municipal podría abrir una respuesta distinta: menos pensada como línea comercial y más como servicio público local, orientado a integrar desplazamientos de baja escala.
El proyecto, además, dialoga con otra iniciativa en estudio: la Terminal de Ómnibus. Aunque ambos planes son distintos, la eventual creación de un circuito eléctrico podría complementarse con esa obra en el futuro. Una terminal ordena la llegada y salida del transporte interdepartamental o regional; un circuito municipal, en cambio, puede resolver el tramo interno, el que conecta al pasajero o al vecino con los distintos destinos dentro de la ciudad.
Esa articulación posible refuerza el interés del planteo. Porque el minibús no aparece únicamente como una herramienta de traslado, sino también como una pieza dentro de una visión más amplia sobre cómo mover personas dentro de Carmelo, mejorar accesos y vincular mejor la ciudad con sus propios puntos de atracción.
También hay un componente simbólico y estratégico en la idea de que la unidad sea eléctrica. En un momento en que la movilidad sustentable gana espacio en la agenda pública, el proyecto suma un criterio ambiental y de modernización del transporte local. Pero esa dimensión, por sí sola, no alcanza: el desafío estará en diseñar un circuito que sea útil, visible y frecuente, para que no quede como una experiencia aislada o de alcance limitado.
Por ahora, el proyecto está en fase de intención y estudio. El Municipio ya comenzó a consultar precios y evalúa alternativas para avanzar en su viabilidad. Lo que viene, en consecuencia, no pasa sólo por definir la compra de una unidad, sino por decidir qué recorrido tendría, a quiénes priorizaría, con qué recursos se financiaría y bajo qué esquema de gestión funcionaría.
La discusión recién empieza, pero el planteo deja instalada una idea de fondo: en una ciudad donde el transporte urbano no logra sostenerse como negocio, el Municipio explora la posibilidad de pensarlo como servicio. Y en ese cambio de enfoque podría estar la clave de una propuesta que busca unir movilidad, integración territorial y desarrollo turístico en una misma ruta local.



























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