La posibilidad de construir una terminal de ómnibus en Carmelo volvió a ponerse sobre la mesa. Según explicó el alcalde Luis Pablo Parodi, la Intendencia de Colonia y el Municipio analizan el borrador de una licitación dirigida a inversores privados para concretar una obra largamente sensible para la ciudad.
La iniciativa prevé un llamado a licitación a 20 años, en el que el privado asumiría tanto la inversión del terreno como la construcción del edificio. Cumplido ese plazo, la terminal pasaría a ser propiedad de la Intendencia.
Parodi señaló que los interesados podrán proponer “cualquier punto de la ciudad”, aunque esa ubicación quedará sujeta al estudio de la Intendencia. De todos modos, ya existen tres áreas sugeridas para instalar la futura terminal: sobre el eje de avenida Paraguay, entre Zorrilla de San Martín y 25 de Agosto; en la zona del puerto; y al sur del Puente Giratorio.
El proyecto no solo pone en discusión dónde podría emplazarse la terminal, sino también cómo sería el ingreso y la salida de los ómnibus. En ese punto, el alcalde planteó dos alternativas.
La primera supone que las unidades sigan entrando a la ciudad, aunque con un recorrido modificado: ingresarían por Varela y saldrían por Carmen en dirección a Nueva Palmira.
La segunda opción apunta a que los ómnibus no ingresen al centro de Carmelo. En ese esquema, circularían por Ruta 21, tomarían el camino que continúa por Grito de Ascencio hacia el puente nuevo, seguirían por avenida Paraguay hasta Zorrilla y desde allí retomarían la salida.
Ese aspecto no es menor. La discusión sobre la terminal no se limita al edificio ni al terreno: también involucra el modelo de conectividad que tendrá la ciudad. Si los servicios dejan de ingresar al casco urbano, el impacto no sería solo vial, sino también práctico para los usuarios. Por eso, Parodi indicó que se maneja la posibilidad de una línea local de ómnibus que permita conectar a los pasajeros con la terminal en caso de que el trazado final deje a Carmelo fuera del recorrido principal.
En ese sentido, la propuesta combina varias dimensiones al mismo tiempo: infraestructura, movilidad urbana, conectividad y participación privada en una obra pública de largo plazo.
La licitación, tal como fue planteada por el alcalde, abriría además una instancia amplia de evaluación. Aunque el Municipio y la Intendencia manejan zonas de preferencia, el diseño final no aparece cerrado. La posibilidad de que privados presenten distintas localizaciones muestra que el proceso todavía está en etapa de estudio y definición.
La futura terminal, por tanto, no es hoy un proyecto resuelto, sino una idea en elaboración que empieza a tomar forma institucional. Lo que sí quedó claro en las palabras de Parodi es que el tema ya ingresó en una fase concreta de análisis y que la modalidad elegida apunta a captar inversión privada para una obra que, por su escala y por su impacto en la circulación de la ciudad, tiene valor estratégico para Carmelo.
En una comunidad donde el transporte de pasajeros, la llegada de servicios y la conexión con otros puntos del departamento forman parte de la vida cotidiana, la eventual instalación de una terminal no aparece como una obra menor. Lo que está en discusión no es solo un edificio: es también cómo se ordenará el tránsito de los ómnibus y qué relación mantendrá ese servicio con el centro urbano en los próximos años.



























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