El Banco Central del Uruguay resolvió bajar la tasa de política monetaria de 6,50% a 5,75%, en una decisión adoptada por el Comité de Política Monetaria (Copom) el 3 de marzo y difundida este 6 de marzo.
La medida implica una reducción de 75 puntos básicos y, según explicó el organismo, busca mantener la inflación cerca de la meta oficial de 4,5% anual.
En su minuta, el Banco Central sostuvo que en Uruguay se mantienen las condiciones que en los últimos meses ayudaron a moderar el aumento de precios. En enero, la inflación fue de 3,46%, con siete meses consecutivos de descenso y dentro del rango considerado aceptable por la autoridad monetaria, que va de 3% a 6%.
El informe también indicó que las expectativas de inflación a dos años se mantienen en torno al 4,5%, una señal que el organismo valoró de forma positiva porque muestra mayor alineación entre lo que espera el mercado y el objetivo oficial.
Menor inflación, pero también menor ritmo de actividad
Además de la evolución de los precios, el Banco Central observó que la economía uruguaya muestra un desempeño más débil de lo esperado.
Según la minuta, los indicadores recientes apuntan a un crecimiento más lento y a un mercado laboral con señales mixtas. Mientras la tasa de actividad tuvo una leve suba, el empleo registró una pequeña baja. A eso se sumó una caída de la masa salarial real en el último trimestre, explicada por una menor cantidad de personas ocupadas.
En ese contexto, la baja de la tasa de interés busca acompañar una economía que pierde dinamismo, sin descuidar el control de la inflación.
Qué significa esta decisión
La tasa de política monetaria es una referencia que usa el Banco Central para influir sobre el costo del dinero en la economía. Cuando la baja, intenta generar condiciones más favorables para el crédito, el consumo y la inversión.
De todos modos, esos efectos no son inmediatos. El propio Banco Central recordó que los cambios en la tasa impactan con demora y que su efecto completo se observa con el paso de los meses.
Un escenario internacional con incertidumbre
La decisión se tomó en medio de un contexto internacional que el Copom definió como incierto y volátil.
Entre los factores que siguen de cerca las autoridades aparecen el conflicto en Medio Oriente, la evolución del precio del petróleo y de otros alimentos, y los movimientos del dólar. El Banco Central señaló que esos elementos pueden influir en la inflación local, sobre todo si se traducen en mayores costos de importación o en subas de productos sensibles para el consumo.
También advirtió sobre la falta de lluvias, que podría empujar al alza los precios de frutas y verduras en los próximos meses.
Qué evaluó el Copom
En su análisis, el comité entendió que todavía pesan más los factores que ayudaron a bajar la inflación que aquellos que podrían hacerla subir. Sin embargo, marcó una diferencia respecto de reuniones anteriores: ahora los riesgos aparecen más equilibrados.
Por un lado, siguen jugando a favor la moderación de algunos precios internacionales, la baja de las expectativas de inflación y la debilidad de la actividad económica. Por otro, surgieron nuevas presiones, como el aumento reciente del petróleo y de otros productos básicos, además de la incertidumbre externa.
Aun así, el directorio del Banco Central consideró que los efectos inflacionarios del conflicto en Medio Oriente no necesariamente se prolongarán durante mucho tiempo y resolvió avanzar con una baja de la tasa.
Monitoreo de los próximos meses
El Banco Central informó que continuará siguiendo de cerca la evolución del escenario internacional y sus posibles consecuencias sobre los precios en Uruguay.
La próxima decisión dependerá, entre otros factores, de cómo evolucione la inflación, de lo que ocurra con el conflicto en Medio Oriente, de la trayectoria del dólar y de la respuesta de la economía local en los próximos meses.


























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