Una creciente modalidad delictiva ha encendido las alarmas en Carmelo: pedreas nocturnas contra locales comerciales. Este patrón, que se repite con inquietante frecuencia, no solo ocasiona daños materiales, sino que, en determinados casos, precede a robos. La situación ha generado una fuerte preocupación entre comerciantes, residentes y autoridades locales.
Los ataques ocurren en horas de la noche. Individuos no identificados arrojan piedras contra las fachadas de comercios, rompiendo vidrieras y generando importantes destrozos. Si bien algunos hechos han terminado únicamente en daños, otros han sido la antesala de robos, lo que refuerza el temor de que se trate de una práctica sistemática.
«Es una nueva moda delictiva que parece estar instalándose en distintas ciudades del país», alertó una reciente crónica de El País, que calificó esta conducta como una forma de vandalismo organizada, que combina la violencia con la intención de robo.
En Carmelo, varios comerciantes ya han sufrido estos episodios. Algunos aseguran haber reforzado las medidas de seguridad, mientras que otros reclaman mayor presencia policial y respuestas más contundentes. “Estamos cada vez más expuestos. No solo se trata de reponer vidrios o mercadería, también de vivir con miedo”, señaló una comerciante de la zona céntrica, que prefirió no ser identificada.
Vecinos también se han pronunciado. Algunos impulsan reuniones con autoridades departamentales para reclamar mayor protección. “No podemos naturalizar esta violencia. Hoy son piedras, mañana puede ser otra cosa”, advirtió un referente barrial.
El fenómeno no es exclusivo de Carmelo. En otras localidades del país se han registrado situaciones similares, lo que hace temer que esta “nueva moda” delictiva se consolide como una práctica habitual. Frente a este escenario, la ciudadanía exige respuestas urgentes antes de que los daños —materiales y sociales— sean mayores.


























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