La actividad económica en Uruguay volvió a mostrar crecimiento en agosto, según el Índice Líder de CERES (ILC). El registro marcó un leve aumento de 0,1%, lo que significa trece meses consecutivos de expansión, aunque con una señal clara de desaceleración.
El inicio del año estuvo marcado por factores que impulsaron con fuerza a la economía, como la buena temporada turística, la reapertura de la refinería de ANCAP y las exportaciones de carne. Sin embargo, en la segunda mitad del año los motores parecen perder fuerza y no aparecen nuevos elementos que sostengan el mismo ritmo de crecimiento.
A pesar de la ralentización, las perspectivas para 2025 siguen siendo positivas: el Banco Central proyecta un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 2,5%, mientras que el Ministerio de Economía lo estima en 2,6%.
En agosto, la mayoría de los sectores que mide el ILC mostraron avances, destacándose el agro y las exportaciones. El precio del ganado gordo se mantuvo firme, un 26,5% más alto que el año pasado, y las exportaciones crecieron 3,5% respecto a 2024, con la soja y la carne bovina como principales protagonistas.
El mercado laboral también mostró señales alentadoras: el desempleo bajó a 6,9% en julio, con casi 27.000 personas menos sin trabajo respecto al año anterior. El empleo se mantuvo estable y la tasa de ocupación se ubica entre las más altas de la última década.
En contrapartida, algunos sectores dieron señales de enfriamiento. La producción industrial tuvo una leve caída en junio, aunque el núcleo manufacturero —que excluye refinería y zonas francas— mostró crecimiento. El consumo interno se mantiene activo, pero las ventas en shoppings bajaron en junio frente al mes anterior, y la venta de boletos de transporte en Montevideo también cayó.
En síntesis, la economía uruguaya sigue creciendo, aunque con menos impulso. Las cifras de los próximos meses serán claves para confirmar si esta desaceleración es pasajera o marcará el rumbo hacia fin de año.



























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