La factura de agua comienza mucho antes de que el recibo llegue al usuario. Primero alguien debe encontrar el medidor, acceder a él, observar correctamente los números e incorporar esa información al sistema. Cuando alguno de esos pasos falla, OSE no deja de facturar: calcula el consumo a partir de antecedentes anteriores.
Ese procedimiento está previsto por la reglamentación. El problema aparece cuando deja de ser excepcional y alcanza a una porción relevante de la ciudad.
Durante los 24 meses comprendidos entre junio de 2024 y mayo de 2026, los sistemas de OSE registraron en Carmelo 223.886 instancias de lectura o estimación. De ellas, 201.817 se apoyaron en una lectura real y 22.069 fueron calculadas. En términos generales, el 9,86% de los consumos facturados fue estimado.
La cifra no representa a 22.069 hogares diferentes. Un mismo servicio puede haber sido estimado más de una vez. OSE informó que sus reportes no permiten distinguir cuántos usuarios únicos estuvieron afectados ni identificar, con la información entregada, quiénes acumularon varias facturas consecutivas sin lectura real.
Una curva que se fue apartando de la normalidad
Los primeros meses analizados muestran una proporción relativamente estable. Entre junio y diciembre de 2024, las estimaciones representaron el 5,67% de las facturaciones. Durante 2025 subieron al 7,77%.
El cambio se hizo más visible en 2026:
- En enero fueron estimados 1.222 consumos, el 12,88%.
- En febrero y marzo el indicador volvió a ubicarse cerca del 7%.
- En abril aumentó a 1.465 estimaciones, el 15,38%.
- En mayo llegó a 5.702 casos sobre 9.521 servicios, el 59,89%.
La dimensión del salto no puede explicarse por el crecimiento de la cantidad de conexiones. Carmelo pasó de 9.094 servicios registrados en junio de 2024 a 9.521 en mayo de 2026: un aumento del 4,7%. En ese mismo lapso, las estimaciones mensuales pasaron de 476 a 5.702.
La cantidad de servicios creció de manera gradual. La imposibilidad de realizar las lecturas creció de forma abrupta.
El dato que explica mayo
La planilla de OSE clasifica cada lectura no realizada mediante un código. En mayo de 2026, 5.428 de las 5.702 estimaciones quedaron registradas bajo la causa “falta de dotación/feriados”.
Esa categoría explicó el 95,2% de las estimaciones del mes. Si se la retira del cálculo, las restantes causas sumaron 274 casos, equivalentes al 2,88% de los servicios.
El dato permite una conclusión precisa: el resultado de mayo no se originó principalmente en medidores rotos, viviendas cerradas o dificultades de acceso, sino en la capacidad operativa disponible para efectuar la recorrida.
La señal ya había aparecido antes. En enero de 2026, la falta de dotación o los feriados explicaron 600 estimaciones; en abril fueron 893. En mayo, el registro se multiplicó por seis respecto de abril.
OSE informó que las lecturas de medidores en Carmelo son realizadas por trabajadores proporcionados por una agencia de empleo privada, aunque bajo dirección, supervisión y evaluación del organismo. El nuevo pedido correspondiente a la Licitación Pública 25.493 comenzó el 8 de junio de 2026 y tiene una vigencia de 18 meses.
La fecha resulta relevante porque el nuevo período contractual comenzó pocos días después del mes con mayor cantidad de estimaciones. Sin embargo, la respuesta oficial no establece si existió una interrupción contractual, si faltaron trabajadores durante una transición ni si la nueva contratación fue la respuesta al problema registrado. Esa relación no puede afirmarse con los documentos disponibles.
Los problemas que permanecen aun cuando hay personal
El episodio de mayo concentra la atención, pero no explica todo el período. De las 22.069 estimaciones acumuladas en 24 meses, las principales causas fueron:
| Causa registrada | Estimaciones | Porcentaje |
|---|---|---|
| Falta de dotación o feriados | 7.126 | 32,3% |
| Predio cerrado sin acceso al medidor | 5.667 | 25,7% |
| Servicio cortado | 2.692 | 12,2% |
| Medidor tapado | 2.111 | 9,6% |
| Servicio sin medidor | 1.469 | 6,7% |
| Perro que impide el acceso | 1.118 | 5,1% |
| Esfera empañada | 1.105 | 5,0% |
Estas siete categorías reúnen el 96,5% de todas las estimaciones.
El cuadro muestra dos problemas diferentes. Uno pertenece a la organización del servicio: disponer de suficiente personal para recorrer la ciudad. El otro es físico y territorial: medidores ubicados dentro de predios, tapados, sin visibilidad, sin acceso o directamente inexistentes.
Aun eliminando del cálculo todos los casos vinculados con falta de dotación o feriados, el 6,67% de las facturaciones del período habría continuado dependiendo de una estimación. Existe, por tanto, un piso persistente que no se resolverá solamente contratando más lectores. También exige intervenir sobre la ubicación, accesibilidad y estado de los medidores.
Cómo se calcula lo que no se leyó
OSE explicó que la estimación se realiza mediante un promedio diario ponderado construido con los antecedentes del suministro. Según la información disponible, el sistema puede considerar:
- los consumos de los últimos doce meses;
- los tres meses equivalentes del año anterior;
- el último consumo registrado;
- el mismo mes del año anterior;
- un consumo estándar para el tipo de servicio.
La estimación recibe el mismo tratamiento tarifario que una lectura efectiva. Cuando el consumo supera los 15 metros cúbicos, el excedente se factura dentro del bloque correspondiente al volumen total calculado.
Cuando finalmente se obtiene una lectura real, el sistema debe aplicar un ajuste automático para distribuir el consumo según lo que efectivamente marcó el medidor y la escala tarifaria que debió utilizarse. OSE también informa que existen controles de anomalías, revisión del histórico, inspecciones y ensayos de medidores.
El mecanismo permite mantener la facturación, pero produce una dificultad para el usuario. Una estimación puede no reflejar lo consumido durante ese mes concreto. Si se acumulan varias, la lectura posterior puede generar una corrección que concentre diferencias, modifique el importe y vuelva menos comprensible la cuenta.
La respuesta oficial no identifica un tope específico para el consumo estimado ni informa cuántos ajustes automáticos se realizaron en Carmelo, qué importes fueron corregidos o cuánto tiempo transcurrió hasta obtener una lectura real.
Lo que dicen las gestiones de los usuarios
Para el mismo período de 24 meses, la planilla de actividades comerciales registra 1.364 actuaciones vinculadas con consumos, lecturas y facturación.
La categoría más frecuente fue “alto consumo”, con 1.011 registros, el 74,1% del total. Le siguieron:
- 168 errores de lectura;
- 48 errores de tarifa;
- 48 ajustes de facturación;
- 35 errores de estimación;
- 23 denuncias sobre notificación de facturas;
- 8 errores internos de facturación.
“Alto consumo” no significa necesariamente que OSE haya reconocido una facturación equivocada. Puede incluir consultas, inspecciones o reclamos originados por una cuenta mayor a la esperada. La documentación entregada habla de “actividades y gestiones” y no permite separar con precisión reclamos aceptados, rechazados o pendientes.
Tampoco informa cuántos casos terminaron en una refacturación ni el dinero devuelto o compensado.
Hay otro dato que obliga a interpretar con cautela los registros. En mayo de 2026, cuando las estimaciones aumentaron a 5.702, el sistema comercial contabilizó 61 actividades vinculadas con consumo y facturación, menos que las 69 de abril. Esa diferencia no demuestra que el episodio no haya afectado a los usuarios. Puede existir un desfase entre la emisión de la factura y el reclamo, o una parte de las consultas puede no quedar comprendida en las categorías entregadas.
El problema de fondo
La estimación no es, por sí misma, una irregularidad. Es un instrumento necesario cuando un medidor no puede leerse. El problema aparece cuando alcanza niveles que hacen que la factura dependa más del historial estadístico que de la observación efectiva del consumo.
Los datos muestran que Carmelo enfrenta dos desafíos simultáneos. El primero es evitar nuevos quiebres operativos como el de mayo de 2026. El segundo es reducir el conjunto permanente de medidores inaccesibles, tapados, empañados o ausentes.
La lectura es el punto donde la infraestructura se convierte en factura. Cuando ese punto falla, no solamente se debilita la precisión del cobro. También se afecta la capacidad del usuario para comprender cuánto consumió, por qué paga determinado importe y de qué manera se corregirá una diferencia.
Metodología
El análisis cruzó las planillas oficiales “Estimaciones por código – Fuente O3”, “Facturación foco cliente – Fuente O3” y “Actividades vinculadas a consumos – Fuente O3”, entregadas por OSE mediante el expediente 522/2026.
Para construir un período exacto de 24 meses se tomaron los registros comprendidos entre junio de 2024 y mayo de 2026. Los porcentajes fueron calculados sobre la suma de lecturas reales y estimadas de cada período. Las cantidades corresponden a eventos de facturación o lectura y no necesariamente a usuarios diferentes.


























Comentarios