El mar parecía abierto y dócil, pero en la mañana cambió de carácter. A unos 500 metros de la costa, entre Playa La Mulata y Playa Carrasco, dos personas que practicaban kayak quedaron a la deriva después del vuelco de su embarcación. Desde la orilla, los testigos vieron una escena mínima y alarmante: dos cuerpos empujados mar adentro, cada vez más lejos de la línea segura de arena. Entonces alguien marcó el 106.
A partir de ese llamado, la emergencia dejó de ser una imagen dispersa sobre el agua y se convirtió en un operativo. El Centro de Operaciones Tácticas del Comando de la Flota activó el sistema de búsqueda y rescate en el mar. Salió una embarcación neumática de la Prefectura de Trouville. Se desplegó la patrullera ROU 14 Río Arapey. Desde el aire, participaron un helicóptero de la Fuerza Aérea Uruguaya y dos medios de la Aviación Naval: otro helicóptero y una aeronave de ala fija.
Mientras las unidades trazaban patrones de búsqueda sobre el área, el desenlace empezó a escribirse fuera del radar principal. Las dos personas lograron llegar por sus propios medios a Playa Honda. Hasta allí fue enviado un móvil de la Prefectura, que confirmó que se trataba de los involucrados en el incidente. Estaban, en apariencia, en buen estado de salud.
La secuencia dejó una postal de estos tiempos: el peligro dura minutos, la respuesta se activa en segundos y el mar, aun cerca de la costa, nunca es un escenario menor.


























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