El movimiento Un Solo Uruguay difundió este 23 de enero de 2026 una proclama en la que planteó una serie de reclamos y propuestas vinculadas a la competitividad del país, el rol del Estado, la seguridad, la educación y las condiciones para el desarrollo productivo.
En el documento, el movimiento señaló que, a ocho años de su surgimiento, la situación actual exige “dejar de diagnosticar y empezar a resolver”, con el objetivo de garantizar la viabilidad del “Uruguay del trabajo”. Según la proclama, el principal problema no es la falta de voluntad, sino una pérdida sostenida de competitividad, que ubica al país como un destino caro tanto para invertir como para vivir.
Entre los principales puntos expuestos, se cuestionan los costos de producción en Uruguay, que —según el texto— superan a los de los países vecinos, afectando la inserción en los mercados internacionales. También se mencionan las tarifas públicas, que el movimiento entiende no reflejan eficiencia sino necesidades financieras del Estado, y el impacto de los costos energéticos tanto en los hogares como en los precios de los bienes de consumo.
La proclama hace referencia a una economía “altamente indexada”, en la que los costos internos aumentan al ritmo del Estado, mientras productores, comerciantes y exportadores enfrentan precios internacionales que no controlan. En ese contexto, se advierte sobre conflictos laborales y sectoriales que, de acuerdo al documento, han derivado en interrupciones de actividades productivas, cierre de empresas y pérdida de empleos.
Como contrapartida, se destaca la experiencia del sector pesquero durante 2025, que —según Un Solo Uruguay— logró superar una crisis profunda a partir del diálogo entre trabajadores, empleadores y la sociedad. Ese ejemplo es presentado como un modelo a replicar en otros sectores productivos.
El movimiento aclara que no plantea la desaparición del Estado, sino una mejora en su eficiencia. Entre las funciones que considera incumplidas, menciona la seguridad ciudadana y sostiene que el déficit fiscal no debe corregirse mediante una mayor presión tributaria sobre el sector privado, sino a través de una reducción de los costos de la estructura política y administrativa. En ese marco, se cuestiona la cantidad de trámites, permisos y regulaciones que, según la proclama, actúan como “impuestos invisibles”.
Otro de los ejes centrales del documento es la situación de los jóvenes y la migración. Se señala la falta de condiciones para que las nuevas generaciones permanezcan en el interior del país o incluso en Uruguay, y se menciona que personas inmigrantes que habían elegido el país estarían optando por irse.
La educación ocupa un lugar destacado en la proclama, definida como la principal política social, de seguridad y productiva. El texto advierte sobre el abandono educativo y plantea que no es posible el desarrollo ni la igualdad de oportunidades sin educación de calidad en todo el territorio.
Asimismo, se reclama inversión en infraestructura vial, conectividad digital y servicios de salud y educación, con especial énfasis en el interior del país. En materia de inversión, el movimiento solicita reglas de juego claras, previsibilidad a largo plazo y garantías de seguridad jurídica y física.
Finalmente, Un Solo Uruguay propone un “compromiso nacional” para reducir de forma estructural el costo país, y sostiene que el esfuerzo debe repartirse con justicia entre los sectores público y privado. En ese sentido, anunció que consultará públicamente a legisladores, ministros y representantes políticos sobre las medidas que impulsan para aliviar la carga sobre el sector productivo.
La proclama concluye con una expresión de solidaridad hacia las familias del medio rural, en particular aquellas afectadas por decisiones políticas que —según el movimiento— no contemplan la realidad del territorio, y con una reafirmación del compromiso ciudadano de quienes integran Un Solo Uruguay.



























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