Colonia del Sacramento. La historia de las frecuencias de M24 terminó 2025 como había empezado: envuelta en política, negocios cruzados y decisiones colectivas que exceden lo estrictamente empresarial.
Lo que en diciembre se anunció como una operación cerrada —la venta de la radio M24 por parte de Bonimar S.A., empresa vinculada al Movimiento de Participación Popular, a un grupo empresario argentino— derivó semanas después en un desenlace inesperado, con la diaria como protagonista potencial y con la frecuencia de Colonia como pieza clave del tablero.
La operación inicial incluía tres señales: 97.9 FM en Montevideo, 102.5 FM en Maldonado y 90.9 FM en Colonia, conocida como FM Claridad. El paquete, valuado en torno a los 800.000 dólares, iba a quedar en manos de un grupo liderado por los empresarios argentinos Gerardo Werthein y Gabriel Hochbaum, propietarios de El Observador. El cierre se anunció, pero el negocio no se consumó: los compradores desistieron antes de completar la transacción.
El punto de inflexión
La caída del acuerdo reactivó gestiones discretas. Integrantes del MPP ofrecieron entonces las frecuencias a la diaria. La cifra no trascendió públicamente, pero el procedimiento elegido sí: el tema fue llevado a las instancias colectivas del medio, fiel a su estructura cooperativa. Este lunes, según fuentes internas, una asamblea votó afirmativamente iniciar el proceso de compra.
La confirmación llegó en la edición en papel de la diaria, que dedicó un espacio central a explicar a sus lectores el alcance de la decisión. El medio informó que había enviado una comunicación y una encuesta a sus suscriptores para recabar opinión y medir respaldo económico ante una eventual expansión de la diaria Radio al dial de FM.
Colonia, una plaza sensible
En ese esquema, Colonia no es un dato menor. La frecuencia 90.9 FM representa una puerta de entrada a un departamento históricamente disputado por señales nacionales y regionales, con fuerte identidad local y un consumo radial todavía robusto. La eventual llegada de la diaria al espectro coloniense implicaría un cambio relevante en el mapa mediático departamental, donde la radio sigue siendo un actor central en la agenda cotidiana.
La encuesta enviada a 21.699 suscriptores de La Diaria arrojó resultados contundentes en pocas horas. De las 2.156 respuestas recibidas en las primeras ocho horas, el 49 % calificó la iniciativa como “genial” y el 44 % como “una buena idea”. Apenas un 3 % expresó rechazo, mientras que el 4 % se declaró indiferente. Más significativo aún fue el dato económico: el 72,5 % de quienes respondieron dijo estar dispuesto a realizar un aporte anual para financiar los contenidos si la radio comenzara a emitir también en FM.
Un negocio atravesado por la política
El derrotero de M24 expuso, una vez más, la porosidad entre política, medios y negocios en Uruguay. La vinculación de la emisora con el MPP, el interés de un grupo extranjero con fuerte presencia en el sistema mediático local y, finalmente, la posible transferencia a una cooperativa periodística colocaron a la operación bajo una lupa pública poco habitual para una compraventa de frecuencias.
En Colonia, donde la discusión sobre pluralidad informativa suele quedar opacada por la centralidad montevideana, el desenlace es seguido con atención. No se trata solo de quién controla una señal, sino de qué proyecto editorial ocupará el aire y cómo dialogará con una audiencia acostumbrada a radios de impronta local.
El negocio que no fue con Werthein y Hochbaum abrió así un nuevo capítulo. Aún restan negociaciones, autorizaciones y definiciones económicas. Pero, por primera vez desde que la venta de M24 salió a la luz, el futuro de la frecuencia coloniense parece encaminado a resolverse lejos de los despachos empresariales y más cerca de una comunidad de lectores convertidos en actores de una decisión estratégica.



























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