El mes de agosto cerrará con un nuevo fenómeno meteorológico en la región. Según el servicio especializado MetSul, entre el 31 de agosto y el 1 de septiembre se formará un ciclón extratropical en el centro de Argentina, que traerá fuertes lluvias y vientos de intensidad variable.
Cómo se formará
La ciclogénesis se dará a partir del ingreso de una depresión fría desde el Pacífico hacia Chile, que luego cruzará la Cordillera de los Andes y se acoplará con un sistema de baja presión en superficie en territorio argentino. El proceso dará lugar a un ciclón que, en su recorrido, se desplazará hacia la provincia de Buenos Aires antes de avanzar al Atlántico.
Impactos principales
Los efectos más severos se esperan en Argentina, donde se pronostican lluvias abundantes —con acumulados superiores a los 100 milímetros en algunas zonas— y ráfagas de viento que podrían superar los 100 km/h en sectores del centro y oeste. Esto agravaría la situación en áreas de la provincia de Buenos Aires ya afectadas por inundaciones, con impacto directo en la actividad agrícola.
El escenario en Brasil y Uruguay
A diferencia de episodios anteriores, esta vez un sistema de alta presión en el Atlántico —con valores por encima de los 1040 hPa— funcionará como una barrera que desviará el ciclón hacia el sur, limitando su impacto en Río Grande do Sul y, por extensión, en Uruguay.
De todos modos, se esperan vientos moderados a fuertes en zonas del litoral uruguayo, especialmente a comienzos de la próxima semana. La Dirección Nacional de Meteorología prevé ráfagas puntuales en la franja costera, aunque sin llegar a la magnitud de los registros previstos en Argentina y el sur de Brasil.
Qué vigilar en Uruguay
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Costa del Río de la Plata y litoral oeste: aumento de la intensidad del viento entre domingo y lunes.
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Sur del país: posibilidad de ráfagas fuertes en áreas abiertas y zonas cercanas a la costa.
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Red eléctrica y arbolado: se podrían registrar cortes puntuales de energía o caídas de ramas, aunque no se anticipan daños de gran magnitud.
Agosto se despide, entonces, con otro recordatorio de la frecuencia creciente de estos fenómenos en el Cono Sur, que no solo impactan en la seguridad climática de la región, sino también en sectores clave como la agricultura y la infraestructura.



























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