En una nueva instancia del Congreso de Intendentes, los jefes departamentales del país se reunieron con la mirada puesta en el 31 de julio, fecha límite para lograr acuerdos que permitan la incorporación de partidas en el presupuesto nacional. Con el intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, ejerciendo la presidencia del órgano colegiado, el encuentro puso sobre la mesa viejas tensiones, nuevas propuestas y una voluntad manifiesta de revisión del modelo vigente de distribución de recursos.
Olivera admitió que existen restricciones presupuestales, pero señaló que las expectativas se mantienen altas y remarcó que todavía queda margen para llegar a consensos. El principal foco está puesto en el 3,33 % del presupuesto nacional destinado a los gobiernos departamentales. Según indicó, el Congreso está trabajando en la revisión de los criterios de reparto, con especial atención a las asimetrías existentes entre departamentos.
Además, se analizarán otros mecanismos previstos por la Constitución, como el Fondo de Desarrollo del Interior, que canaliza recursos para obras y proyectos en los territorios más postergados. El Congreso también discutirá la posibilidad de acceder a nuevas partidas asociadas a iniciativas de interés nacional. “Allí también hay recursos para negociar”, afirmó Olivera.
Uno de los puntos centrales del encuentro fue la esperada reunión con el presidente de la República. En ese marco, Olivera aludió a la incidencia del actual intendente número 20 —una referencia informal pero significativa al rol que juega el jefe de Estado en las dinámicas políticas territoriales— y sugirió que esa “influencia en la Torre Ejecutiva” podría ser determinante para destrabar acuerdos.
Mientras avanzan las negociaciones, los intendentes buscan reposicionar al Congreso como un interlocutor fuerte en la discusión presupuestal, en un escenario que conjuga presiones fiscales, necesidades departamentales y una campaña electoral en pleno desarrollo.



























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