Este miércoles, a las 18 horas, el Municipio de Carmelo celebrará su primera sesión con las nuevas autoridades encabezadas por el alcalde Luis Pablo Parodi. Entre los asuntos previstos en el orden del día se encuentra la divulgación del inventario de bienes del cementerio, el corralón, los baños públicos, la playa y la oficina municipal.
Este punto adquiere relevancia tras las observaciones realizadas por el Tribunal de Cuentas a la gestión anterior. Un informe firmado por el adscripto a la Secretaría General del organismo, Dr. Matías Consonni De León, señaló «debilidades» en los controles internos del Municipio, especialmente en lo relativo a las actividades de control, la calidad de la información financiera y el cumplimiento normativo.
Para buscar la trazabilidad de cada objeto hay que ir a los archivos, tres años atrás, cuando el Tribunal de Cuentas se reunió con los integrantes del Municipio de Carmelo de aquella época un 26 de julio de 2022, a las 13:30 horas, participando de ese encuentro la alcaldesa y los concejales.
Es que fue en el marco de una auditoría que incluyeron el estudio de una multiplicidad de documentos que hacían al funcionamiento del municipio local.
¿Con qué se encontraron?
Una de las constataciones centrales del documento fue la ausencia de un inventario actualizado de la mayoría de los bienes municipales. En julio de 2022, no existían registros formales de altas, bajas ni existencias, lo que deja a la actual administración sin una base documental desde la cual partir.
La divulgación del inventario durante la sesión prevista se convierte así en uno de los momentos clave del inicio de la gestión. La falta de registros previos plantea preguntas técnicas y políticas de difícil respuesta inmediata: ¿cómo se cotejarán los bienes actuales frente a una lista inexistente? ¿De qué forma se verificará la presencia o ausencia de objetos si no hay un punto de partida?
Más allá del acto administrativo, la sesión marca el inicio de un proceso institucional que deberá atender no solo las necesidades operativas del gobierno local, sino también los efectos de una gestión anterior sin trazabilidad patrimonial.
La transparencia en la construcción del nuevo inventario podría convertirse en un termómetro del rumbo que el nuevo equipo pretenda imprimir al gobierno municipal.


























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