El verano astronómico se despide con una escena conocida en esta orilla: aire espeso, tardes largas y la sensación de que marzo decidió volver a enero por unos días. Una masa de aire caliente instalada sobre el interior del continente empuja temperaturas altas en el sur de Brasil y también mantiene a Uruguay bajo un escenario de calor por encima de lo habitual para esta época.
MetSul advirtió sobre un episodio breve, pero intenso, en Rio Grande do Sul, con máximas muy superiores al promedio de marzo. Del lado uruguayo, Inumet ya incluye la referencia a “altas temperaturas” en su pronóstico y, además, prevé para el trimestre febrero-marzo-abril valores entre normales y por encima de lo normal en todo el país.
La diferencia, por ahora, no parece estar en la duración sino en la intensidad. No se trata de una ola extensa, sino de una sucesión corta de jornadas pesadas, de esas que vacían las calles en la siesta, recalientan el asfalto y obligan a mirar el cielo esperando alivio.
En Uruguay, el impacto se sentirá sobre todo en la vida cotidiana: mayor demanda de agua, precaución con niños y adultos mayores y atención a quienes trabajan o se trasladan al aire libre.
A pocos días del otoño, el calor deja una última señal regional: el verano todavía no se va del todo, y en el Río de la Plata suele despedirse haciendo ruido.


























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